Como una medida para tener mayores registros respecto a las personas positivas de coronavirus y en la búsqueda de frenar el contagio, algunos países han propuesto rastrear los dispositivos móviles con aplicaciones espías. Sin embargo, surgen las dudas respecto al aprovechamiento real de estos datos.

La agencia internacional AFP, publicó recientemente que en Israel las aplicaciones móviles con este fin se multiplican. Y ya existe “una que geocaliza al usuario y le advierte si se ha cruzado con infectados con el coronavirus” indica la agencia.

La nota destaca que uno de los resultados más conocidos es denominado “Hamagen” una aplicación patrocinada por el Ministerio de Salud israelí; misma que compara los trayectos de las personas infectadas con el de los usuarios de la aplicación.

Además la aplicación permite a quienes la utilizan anticipar los sitios que recorrerán para que eviten lugares con mucha exposición.

Desacuerdo en Alemania

Alemania ha sido uno de los países que hasta el momento ha mostrado desacuerdo en esta práctica, aduciendo que esta interfiere en el derecho de cada persona. Así lo ha publicado el Diario El Comercio.

Según este medio, la normativa de datos vigentes orienta que “los datos de seguimiento o rastreo solo pueden remitirse al Instituto Robert Koch de forma voluntaria, anónima y con fines no comerciales.”

Asia ya lo usa

Desde que inició la crisis sanitaria países de Asia, como China y Corea del Norte utilizan este tipo de aplicaciones entre las que se destacan cámaras de reconocimiento facial y para identificar personas que no usan mascarillas.

De igual manera en más de 200 ciudades se utiliza un sistema llamado “el big data” para identificar posibles portadores del virus, los datos de estos ciudadano han sido en su mayoría entregados por las empresas proveedoras de telefonía y agencias estatales.

 

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