La Real Academia Española (RAE), define la inteligencia artificial como “una disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico”.

Y es que esta disciplina se ha venido trabajando en los últimos años y busca utilizar la tecnología y los algoritmos para apoyar o mejorar las acciones profesionales o cotidianas de los usuarios. Según los expertos en sistemas Stuart Russell y Peter Norvig existen varios tipos de inteligencia artificial.

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 La tecnología ha venido a facilitar acciones que en principio eran concebidas solamente para los humanos. Literal/Pixabay

1. Sistemas que piensan como humanos

Automatizan actividades como la toma de decisiones, la resolución de problemas y el aprendizaje.

2. Sistemas que actúan como humanos

Robots que realizan tareas de forma similar a como lo hacen las personas.

3. Sistemas que piensan racionalmente

Los sistemas expertos que perciben, razonan y actúan como si se tratase de un humano.

4. Sistemas que actúan racionalmente

Son todos aquellos agentes inteligentes que tratan de imitar de manera racional el comportamiento humano.

Dónde encontramos la inteligencia artificial

Un ejemplo mundial de este tipo de inteligencia está en los asistentes virtuales como los de los bancos agencias de viaje o empresas tecnológicas. Además, en drones se utilizan en la agricultura edificios inteligentes diseñados para reducir el consumo energético o herramientas para apoyar la detección de información, fraude etc.

La Fundación Bankinter, una entidad española que busca convertir la innovación y el emprendimiento en herramientas críticas para la creación de valor en la sociedad, publicó en julio 2020 que en Google, la inteligencia artificial se aplica en dos grandes áreas: ayudando a hacer la información cada vez más útil y conveniente para el usuario y creando herramientas que ponen a disposición de todo el mundo la posibilidad de crear aplicaciones de aprendizaje automático.

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“Algunos ejemplos de la aplicación del aprendizaje automático en los sistemas de Google son Google Translate, que ya permite traducir texto desde imágenes o vídeos, o Google Photos, que hace el proceso inverso: a partir de lenguaje natural, permite buscar fotos o vídeos con una temática de interés”, explican en una nota publicada en su blog oficial.

Agregan que quizás lo más avanzado en aprendizaje automático aplicado a las interfaces hombre-máquina, sea Google Duplex, que permite mantener conversaciones telefónicas en lenguaje natural para llevar a cabo tareas como reservar una mesa en un restaurante.

Muchas empresas sobre todo comerciales, utilizan la inteligencia artificial para llegar a sus usuarios. Literal/Pixabay

Los riesgos y beneficios 

Una investigación titulada  XXXII edición del Future Trends Forum, publicada por la misma fundación expone que las consultoras sitúan la inteligencia artificial como la mayor oportunidad comercial para empresas, industrias y naciones en las próximas décadas.

“Se prevé que el mercado global de software de Inteligencia Artificial experimente un crecimiento masivo en los próximos años: de alrededor de 9.500 millones de dólares en 2018 a casi 119 mil millones para 2025”, refiere el documento.

Al mismo tiempo señalan que existe una gama de desafíos éticos y sociales a causa de este tipo de inteligencia.

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Entre estos desafíos señalan los sesgos algorítmicos, sistemas injustos o que no respetan la privacidad y la seguridad debidas, que tratan de influir en nuestras opiniones y decisiones en beneficio de otros, que fomentan la adicción a estar conectados.

“En el epicentro de todo esto está la asimetría de la información: el desequilibrio entre los usuarios (personas normales y corrientes que viven sus vidas), las grandes empresas tecnológicas y, en algunos casos, también los gobiernos, que son quienes tienen la sartén por el mango en tecnologías basadas en datos e Inteligencia Artificial”.