En la escritura las ideas de los textos están unidos entre sí, con una especie de "hilos invisibles'' que le aportan lógica a las palabras entrelazadas en un párrafo. En la gramática esos "hilos" llevan por nombres: coherencia, cohesión y concordancia.

Este trío de características léxicas son las encargadas de darle a tus escritos fluidez y sentido. En Literal - Periodismo Ciudadano te explicamos qué son, porqué son importantes y cómo puedes aplicarlos en tus procesos de escritura.

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Coherencia: la conexión entre diversas ideas

Empecemos por comprender qué son estos elementos:

La coherencia es aquella que se encarga de construir una estructura semántica sólida. En palabras sencillas significa que utiliza las ideas secundarias de un párrafo para alimentar el sentido de la idea principal.

Por lo tanto se puede entender por coherencia textual a la conexión entre las diversas ideas expuestas en un escrito, a través de oraciones, párrafos, secciones o partes e identificar a ese conjunto como una sola entidad semántica.

Usted podrá reconocer que un texto es coherente cuando todas las ideas se encuentren vinculadas lógica y eficazmente, de modo que al leer el resultado pueda comprender sin dificultad alguna, el significado global del texto.

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Para escribir bien no basta con tener creatividad, es necesario contar con el conocimiento gramatical para seguir las reglas básicas de la escritura y el lenguaje. Literal/Pixabay

Cohesión: la continuidad en las ideas

Por otro lado, la cohesión se traduce en el uso de diversos recursos para unir a todos los elementos de una oración o un párrafo en un texto naturalmente vinculado.

Una forma práctica de entender la cohesión es imaginandola como el elemento que le da continuidad y el pase entre la idea principal de un bloque a la idea principal del bloque siguiente, balanceando así el nivel de importancia de cada idea.

Un texto tiene cohesión cuando en él se aplican: la repetición (al enfatizar una idea), la sustitución de las palabras (por sinónimos o antónimos), el uso de pronombres, conjunciones, conectores, enlaces gramaticales, entre otros.

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Concordancia: la correcta combinación de las palabras

Mientras tanto, la concordancia es el recurso lingüístico empleado para adecuar las palabras según lo que se está comunicando.

Para explicar la concordancia es necesario recurrir a sus diversas aplicaciones y brindar ejemplos específicos:

  • La concordancia entre el artículo y el nombre, por ejemplo la manzana, las manzanas. No puedes escribir las manzana porque sabes que algo suena mal en esa combinación. 
  • La concordancia entre el nombre y el verbo, otro ejemplo es niño juega, niños juegan. Jamás deberás escribir niño juegan porque reconoces que ese conjunto es incorrecto.
  • La concordancia entre el pronombre y el verbo, es decir ella baila, ellas bailan. Sí en algún momento llegas a leer ellas baila tu lógica identificará que algo no tiene sentido.
  • La concordando entre el nombre y el adjetivo, por ejemplo gato blanco, gata blanca. En cambio si escuchas gata blanco inmediatamente reconocerás el error.

Todos estos ejemplos nos conducen a un mismo lugar: la lógica del lenguaje. En gramática no puedes combinar los géneros entre sí, mucho menos el sentido plural con el singular.

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La práctica hace al maestro, solo la puesta en acción de los conocimientos gramaticales permiten mejorar en los procesos de escritura. Literal/Pixabay

La importancia 

Seguramente ya habrá identificado por qué la presencia de la coherencia, la cohesión y la concordancia son fundamentales en un texto y es que este trinomio de ingredientes otorgan sentido al mensaje que se busca comunicar.  

Prescindir de ellos sería como cocinar una receta sin sal y pimienta. El platillo sería insípido y aburrido, contrario al sentido de ser de la escritura, que es comunicar a través del disfrute del propio lenguaje.

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Integración al proceso de escritura

Pero, ¿cómo puedo hacer para impregnar estás características en los textos de mi creación?, se preguntará usted.

En realidad no hay una prescripción mágica que se pueda seguir paso a paso para obtener resultados satisfactorios. Sin embargo hay un par de consejos que siempre aportan a la mejora constante: la lectura y la edición.

Solamente leyendo a las y los mejores escritores podrá adquirir el conocimiento requerido. Siga su propio sentido común, equivóquese y luego enmiéndelo. Después verá cómo poco a poco iniciará a ensamblar sus palabras en función de un sentido central.