Una de las claves de la buena narración, para toda persona que desee convertirse en una profesional de las letras, es la concisión y brevedad. Lo bueno, si breve, es dos veces mejor dice un enunciado español y esto lo viene a ratificar sin dudas el escritor nicaragüense de minificción, Alberto Sánchez Argüello, en esta interesante entrevista con Literal-Periodismo Ciudadano.

¿Quién es profesionalmente Alberto Sánchez Argüello? ¿Un abogado, un arquitecto, un carpintero, sociólogo, periodista...?

Soy psicólogo de formación, escritor de vocación y actualmente docente de Lengua y Literatura.

 ¿Cómo un psicólogo puede terminar dedicando gran parte de su tiempo y de su vida a la escritura de minificción?

Entre mis lecturas favoritas de adolescencia se encuentran una bella edición ilustrada por Felipe Ehrenberg de “La oveja negra y demás fábulas” de Augusto Monterroso (Editorial Nueva Nicaragua, 1985), “De tropeles y tropelías” de Sergio Ramírez con grabados de Dieter Masuhr (Editorial Nueva Nicaragua, 1983) y “Prosa narrativa” de Juan Aburto con ilustraciones de Armando Arce (Ediciones Primavera Popular, 1985). En ese momento no sabía que en las páginas de esos libros habitaban minificciones.

Me atraía la brevedad que encerraba una complejidad de sentidos e interpretaciones; la mezcla justa de belleza textual con el contenido elíptico que permite al lector participar activamente con su imaginación. Décadas más tarde, en posesión de un Smartphone y mucho tiempo libre por viajes de trabajo, empecé a escribir en movimiento, por tierra y por aire, publicando en mis redes sociales mis primeros experimentos textuales, emulando a esos autores que disfruté tanto en mi adolescencia.

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En pocas palabras ¿Qué es la minificción?

 Un texto capaz de desplegar un universo narrativo de manera concisa, sembrando las pistas semánticas necesarias para estimular en el lector y lectora una complicidad cocreadora.

 Para un escritor de minificción: ¿Se vale leer novelas y cuentos largos, o la escritura breve obliga a la lectura breve?

Por supuesto. En realidad, todo tipo de fuentes alimentan la imaginación creativa, eso incluye la poesía, las canciones, las películas y así. Valga aclarar que la lectura de minificción es evidentemente necesaria para aprender el oficio y cultivar el gusto por el género, de mano de autores y autoras como Jorge Luis Borges, Augusto Monterroso, Luisa Valenzuela, Ana María Shua, Paola Tena, Andrés Neuman, Manuel Espada, Ginés Cutillas y Solange Rodríguez Pappe.

 ¿Se puede decir que la minificción es a un libro, lo que un bonsai a un árbol? Es decir, tiene la misma estructura de raíces, ramas y frutos...

No estoy seguro sobre la funcionalidad de esta analogía. Podría decirte que la minificción tiende a relacionarse más con la estructura de los fractales, esos objetos geométricos con una estructura básica, fragmentada, irregular, que se repite a diferentes escalas. La minificción narra un retazo de un universo narrativo, que, dada su forma y pistas, permite recrear al lector y lectora el panorama completo. Es decir, quien escribe debe identificar y escribir el fragmento de patrón fractálico, que permita recrear la imagen completa en la mente lectora.

En Literal somos periodistas que promovemos la participación ciudadana en la construcción social de las noticias. ¿Tiene alguna aplicación práctica el ejercicio de la escritura de minificción en relación con la redacción de una noticia?

El periodismo está sometido a la realidad, con la mayor honradez y objetividad posible. Mientras que en la literatura -aunque puede haber realidad- prima la ficción, citando a Martín Vivaldi: "El literato, el artista, puede deformar la realidad exagerándola".

Dicho esto, es evidente que existe más de un vínculo entre la minificción y el artículo periodístico, siendo el más evidente el ejercicio de la concisión. Quienes leen noticias y se informan, cada día más en formatos digitales, agradecen la capacidad de síntesis del periodista y en este sentido, el ejercicio de la minificción es una de las mejores maneras de cultivar el recurso de la elipsis y el uso y de la palabra precisa.

Podemos agregar que la minificción permite desarrollar la auto ficción, la crónica y el ensayo en versiones hiper breves, que a su vez son géneros que pueden enriquecer el quehacer del periodista.

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 ¿Por dónde debe comenzar alguien que quiera comenzar a escribir minificción? Leyendo, escribiendo, pensando, viendo videos...

Toca leer mucho, es decir, conocer lo que la cofradía minificcionista hispanoamericana ha escrito y está escribiendo. Así evitamos caer en la repetición inconsciente.

Para esto recomiendo buscar la revista digital Internacional Microcuentista y consultar la obra de autores y autoras que mencioné previamente. Luego, si el tópico que se quiere abordar lo requiere, es importante investigar desde distintos ángulos: científico, histórico, literario, hasta alcanzar un abordaje que resulte interesante.

A esto le agregaría la búsqueda de estructuras narrativas (voces, tiempos, perspectivas) que aporten un aliento novedoso, o menos trillado al texto y, sobre todo, no sentirse cómodo con una fórmula narrativa. Nunca dejar de explorar tópicos y formatos.

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 ¿Qué libros, páginas o recursos recomendarías a una mujer joven de una comunidad de Granada o un joven de Jinotega, que tras leer esta entrevista quiera aprender a escribir minificción?

Recomiendo la lectura del “Breve manual -ampliado- para reconocer minicuentos” de Violeta Rojo (Link de descarga), “Como empezar a escribir historias” de Alberto Chimal (Link de descarga) y la “Antología Iberoamericana de microcuento” compilada por Homero Carvalho (Link de descarga).

 Por último, decime en breve ¿qué es una noticia para vos?

 Un fragmento del flujo de la realidad.

Sobre Alberto Sánchez Argüello (1976, Managua)

  1. Psicólogo, minificcionista, autor de Literatura Infantil y Juvenil. Fundador del colectivo microliterario nicaragüense y del sello literario Parafernalia Ediciones Digitales. 
  2. Ha sido docente universitario, coordinador de proyectos, facilitador de formación en liderazgo, oficial de gestión del conocimiento y otros servicios educativos. Ha facilitado charlas y talleres de minificción para la organización Managua Furiosa (2014) para el festival literario de la Universidad Centroamericana (2015/2016) para la revista Cultura Libre (2019) y para la editorial La Tinta del silencio (2020).
  3. Algunos de sus textos han sido traducidos al portugués e italiano. Ha sido ganador del I concurso de cuento versión juvenil de la Fundación Libros para niños, Nicaragua (2003), con La casa del agua.
  4. Obtuvo el primer lugar en el VII concurso nacional "Otra relación de género es posible", de CANTERA Nicaragua (2007) y el primer lugar, categoría lengua castellana de la IIª Convocatoria Internacional de Nanocuento Fantástico y de Ciencia-ficción. Sus obras han sido reconocidas a nivel nacional e internacional desde 2001.