Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN), presentó el tercer informe sobre Agresiones a la Libertad de Prensa Independiente de Nicaragua, en el que denuncian 351 delitos contra la libertad de prensa y de acceso a la información y 66 denuncias de agresiones en contra de periodistas y comunicadores en el ejercicio de su labor.

El informe detalló que entre el 1 de marzo y el 15 de julio de 2020, los periodistas han sido víctimas de detenciones arbitrarias, asedio, agresiones directas, amenazas de muerte, persecuciones y tortura psicológica.

Además destacó que en el período aumentaron los ataques o delitos digitales contra periodistas y medios “siendo el ciberacoso y el ciber-acecho las principales expresiones en las campañas de desprestigio y de odio de parte del gobierno, para incentivar la criminalización del ejercicio periodístico.”

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Violencia contra la mujer

PCIN expone que la forma más común de violencia en línea es el acoso sexual contra las periodistas, a ello se anexan amenazas de violación y de muerte en redes sociales por grupos violentos identificados con el partido del régimen, FSLN.

“En este contexto, el carácter estructural de la desigualdad de género, ayuda a analizar el incremento de la violencia contra mujeres periodistas, lo que incluye la creciente violencia en línea”, refiere el documento.

La violencia en línea tiene efectos en la vida real, aunque sea ejecutada a través de una plataforma digital genera efectos concretos en la víctima, más aún en las mujeres de prensa, por sus componentes multidimensionales, enfatizó el informe.

Los actos de violencia contra periodistas constituyen la forma de agresión más grave contra la libertad de prensa. Literal/Informe PCIN

Acusaciones y desplazamiento forzado

Según PCIN, a los periodistas independientes se les ha vinculado a actos delictivos con el fin de desacreditar su labor y poner en riesgo su seguridad, procesándolos judicialmente e incluyendo ataques directos a familiares de periodistas y trabajadores de la comunicación como parte de la estrategia de represión e intimidación.

“Se registraron casos de desplazamiento forzado de mujeres de prensa quienes se han visto obligadas a huir dejando atrás sus hogares con el fin de encontrar seguridad” refirió el documento.

Las agresiones expuestas se han sido registradas en los departamentos de Chinandega, León, Managua, Masaya, Granada, Carazo, Rivas, Madriz, Matagalpa, Jinotega, Estelí, Chontales, Río San Juan, Bluefields y Bilwi.

El informe planteó que por razones de seguridad, en 10 casos se optó por el anonimato, a petición de las víctimas.

Los casos más graves de agresiones, entre las 351 denunciados, son las palizas a los reporteros David Quintana y Hans Lawrence Ramírez, en marzo pasado en la catedral de Managua por fanáticos del FSLN; además figuran las amenazas de militares contra la reportera de la Costa Caribe Norte, Georgina Vargas y la perturbadora amenaza de decapitación contra el periodista de Nicaragua Actual, Gerall Vásquez.

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Pecin expone que el Estado es el primer violador de la libertad de prensa, de información y de expresión. Literal/Informe PCIN

Reincidencia

Según el análisis de PCIN, entre el 01 de marzo y el 15 de julio de 2020 se registran 39 casos de reincidencia de ataques a periodistas independientes con el fin de impedirles su labor.

Las agresiones reincidentes incluyen el acoso, la intimidación y las amenazas de violencia a periodistas y a sus familias, la expulsión, el arresto y la detención ilegal o arbitraria, la tortura psicológica; el ciber acoso, el ciber acecho, las ciber amenazas y la violencia sexual.

Finalmente, PCIN insistió en que el gremio periodístico y comunicacional de Nicaragua se mantiene bajo estado de emergencia. De acuerdo a las denuncias, quienes principalmente perpetran las agresiones contra los periodistas independientes son los policías, estructuras partidarias sandinistas en las comunidades, paramilitares, militares, funcionarios municipales e instituciones estatales.