Como en todo tipo de trabajos, en las salas de redacción conviven profesionales del periodismo con distintas personalidades. En el caso de los periodistas y sus editores, es fundamental que exista una buena relación de trabajo para garantizar la calidad de la información. A pesar de esto, siempre hay problemas de coordinación, compresión o intereses entre profesionales.

En Literal Periodismo Ciudadano, consultamos a varios periodistas de Nicaragua a través de una publicación de Facebook, sobre cuáles son esas cosas que más "odian" de sus editores en la relación de trabajo periodístico.

"Una de las cosas que detestaba como reportero, es que me hicieran trabajar un tema, cubrirlo y redactarlo y que al final del día el editor o editora me dijera que la nota no iba a ser publicada", escribió en la red social el periodista José Adán Silva, ex reportero y editor de La Prensa y El Nuevo Diario. 

Su publicación dio pie a una serie de comentarios por parte de periodistas que contaban desde su experiencia en distintos medios nicaragüenses, las situaciones molestas que vivieron con sus editores. En este artículo te presentamos la lista de los comentarios más recurrentes.

Por ejemplo, una ex reportera de La Prensa se quejó por las mismas razones: "Buscar dos o tres fuentes para una nota y que al final del día te asignaran un brevazo", dijo, en referencia al poco espacio asignado para un tema que el periodista consideraba más amplio.

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  • Enfrentarse a la desconfianza de la fuente por una nota que el editor decidió no publicar

A propósito de esto un reportero judicial del extinto Nuevo Diario, dijo: "lo más grave del asunto es que después la fuente te mira con desconfianza y hasta molesto, porque considera que perdió su tiempo con el reportero''. Esto, tras pasar por la misma experiencia de Silva, de investigar un tema y consultar fuentes y que al final no se publicó.

  • Que los intereses personales del editor o del medio se interpongan entre la noticia

Así también lo indicó un joven reportero, ex trabajador de El Nuevo Diario, que cubría la fuente ambiental: "en END (El Nuevo Diario), no podías cubrir nada sobre minería, al menos, noticias sobre el impacto negativo de esta actividad".

En una redacción periodístico, la buena comunicación es fundamental para el éxito del trabajo colaborativo. Literal/Pixabay
  • Subestimar los temas propuestos por el periodista

"El autoritarismo. Esa creencia incorrecta de que los temas obsesivos del editor son en sí mismos más interesantes y no escuchan ni valoran los temas que proponen los periodistas. Para mí un editor es más un coordinador, un gestor, un productor y en última instancia un lector crítico y no un mandamás de una sección o suplemento", explicó Ulises Huete Altamirano, exredactor de un suplemento especializado de La Prensa.

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  • El irrespeto a los derechos de autor

"Que entregaran el material audiovisual que yo producía a corresponsales internacionales sin tomar en cuenta mis créditos", criticó una periodista que trabajó para varios medios nacionales como corresponsal de Matagalpa.

  • Dar relevancia a la cobertura de eventos que dan protagonismo a los propietarios o inversionistas del medio

"O cuando mandaban a los colegas de deporte a cubrir los juegos de tenis de los nietos de Ramiro Ortiz", se quejó otro periodista, secundando la denuncia de un editor de deportes, quien se quejaba de la decisión de los editores de priorizar los intereses o gustos deportivos de los propietarios del medio y no los eventos de mayor popularidad.

Coordinación, compresión y colaboración son tres acciones dentro de cualquier empresa. Literal/Pixabay
  • Asignar un tema casi terminado a otro periodista

“Que me sacaran de un caso que había trabajado por meses y ya casi terminado se lo asignaran a otro que solo llegaba a agarrar bola pasada, un par de entrevistas... y la sacaba de home run", comentó Juan Ignacio Rosales, ex reportero de sucesos y nacionales de un periódico local.

Se queja se refiere a la falta de confianza de un editor en el trabajo de un reportero de agenda, al extremo de sacarlo del caso y asignarlo a otro periodista con un status de investigador.

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  • Que en televisión las notas sean transmitidas en los horarios de menor audiencia

“Las pocas veces que salí a reportear en el noticiero o hacer algún trabajo especial, me decían que lo iban a dejar de último... o en las ediciones que había poca audiencia como en  la mañanita y yo matándome”, comentó un ex redactor de un canal de televisión.

Se queja se basa en cierto desdén de editores o jefes de prensa por el contenido de un periodista novato, a quien se le asignan temas de relleno o de poca relevancia que, en ocasiones, no llegan a publicarse.

  • Falta de consenso en la edición final de la noticia

“Cuando no se ponían de acuerdo y terminaba redactando 3, 4 versiones de la misma noticia. Ejemplo: un estudio encargado por ONU determinó que el 70% de jóvenes votantes no quería saber nada de ningún partido político. Pero para el editor de política la noticia era que el FSLN era el preferido de la juventud (27% de aquel 30%). Y para el de portada, que el estudio evidenciaba la crisis del sistema político, y para el subdirector la noticia era que el pensamiento de la Generación X estaba permeando a jóvenes del país”, señaló el periodista Alfonso Malespín. 

Su experiencia se desarrolló en un desaparecido periódico partidario y devela otro problema que los reporteros odian de sus editores: que le obliguen a cambiar su enfoque por uno más afín a la línea política del medio.

Los buenos resultados dependen de la buena comunicación entre jefe y colaborador. Literal/Pixabay
  • Que no se consulten cambios importantes de la nota

“Diferencias de criterios editoriales y vos en medio, como veleta. Si, suele suceder. O peor, que vos pasés un enfoque, y venga el editor sin consultarte y zas, ponga el suyo, y sin quitar tu firma”, respondió otro periodista.

Tal observación se basa en otra experiencia recurrente entre jóvenes reporteros: que el editor les cambie, sin consulta o explicación alguna, el enfoque de la nota para alinearla al criterio político o línea editorial del medio.

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  • Trabajar y que la nota no sea revisada

Así lo indicó Analaura Sequeira, ex periodista y presentadora de un canal local clausurado por el régimen, quien comentó un aspecto que ella aborrecía en su trabajo de reportería: "Trabajar en un reportaje que el editor no tenía tiempo de editar (valga la redundancia), porque tenía que darles prioridad a temas más «importantes»”.

  • Subestimar el trabajo de los corresponsales departamentales

"Mandaba un corresponsal una entrevista y (el editor) la retenía para enviar a un redactor de planta, menospreciando el trabajo del corresponsal. Algunos editores consideran que Managua es Nicaragua y no le dan importancia a lo que opinan las personas departamentales sobre temas nacionales", manifestó Celso Martínez Orozco, veterano corresponsal de varios medios nacionales.

Varios corresponsales de departamentos o provincias se quejan del mismo trato y lo consideran irrespetuoso: que les bloqueen el trabajo en tanto no sea verificado o acompañado por un periodista de redacción central.

Una queja común es el irrespeto del horario o la falta de orientaciones claras por parte del editor. Literal/Pixabay
  • Hacer trabajo extra y que no se publiquen.

"Que en momentos de ausencia de algún colega de Managua me urgieran más de dos notas al día y que luego no pasaban ninguna", comentó una ex corresponsal de medios televisivos.

Su observación radica en que a los corresponsales los obligan a trabajar de más para suplir la ausencia de un reportero de planta, pero a la hora del noticiero estelar, sus reportes no salían, o se fusionaban con el reporte de otro colega de planta y en muchas ocasiones, sin darle crédito al trabajo del corresponsal.

  • Irrespeto de horario

"Que le pasaras (al editor) las notas temprano y la revisaran cuando ya te habías ido del periódico… con su autorización, y luego te reclamaran porque te habías ido. Una queja de la vieja escuela. Con el teletrabajo, ya no pasa", señaló Luis Felipe Palacios, ex reportero de un medio nacional.

Otros periodistas lo secundan con experiencias propias: "En mi caso no podías irte sin que el editor viera tu nota, así fuera a las 9 pm", recordó una ex periodista de Panamá, mientras compartió en privado su molestia sobre una experiencia similar en un gran periódico nacional: "Mi editor de cierre me sentaba en su oficina, a la par suya, todo el tiempo mientras editaba la nota, sin decirme una palabra ni volverme a ver. Hacía cambios sin consultarme o decirme nada y hasta cuando mandaba la nota al departamento de corrección me avisaba: ya podes irte".