A la fecha todavía existe cierta duda sobre quién pronunció por primera vez que el periodismo “es el cuarto poder” que existe en la sociedad. Lo que sí está claro es que el sentido de esta afirmación es explicar que el hecho de cuestionar, investigar y denunciar tiene un peso significativo en la sociedad y puede influir en muchas decisiones de las autoridades.

Para muchos, esta frase se atribuye al político británico Thomas Macaulay, quien según diversas recopilaciones históricas, en 1823 escribió que “la tribuna ocupada por la prensa se ha convertido en el cuarto poder del reino”.

Macaulay estaba haciendo referencia a que los periodistas que cubrían las sesiones del parlamento británico incidían en la vida de los parlamentarios. Por consiguiente, después de los ya conocidos poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, el periodismo se erigía como el cuarto poder.

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En Nicaragua, el periodismo  independiente es una de las profesiones de más riesgos. Literal/Pixabay

Un periodismo que cuestione

En una publicación en la sección de opinión de La Prensa, Fabio Gadea Mantilla, referente histórico de la radiodifusión nacional refirió que no a cualquier tipo de periodismo se le puede llamar Cuarto Poder.

“Un periodismo autocensurado, o débil o acobardado u obligado a ocultar lo que ciertas autoridades quieren ocultar, o que se complace en divulgar preferentemente lo que gusta a las autoridades jamás podrá llamarse Cuarto Poder”, enfatiza Gadea.

En esa oportunidad Gadea señaló también que cuando los gobiernos ocultan la información algo anda mal y el buen periodista tiene la obligación de investigar hasta donde sea posible las causas de aquel ocultamiento oficial.

“Ahí es cuando el periodismo se vuelve un riesgo y es el asunto por el cual han muerto decenas de periodistas y a veces hasta centenas de ellos”, insiste Gadea.

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Informes sobre libertad de expresión y de prensa en Nicaragua indican que en el país se está instaurando un apagón informativo. Literal/Pixabay

 ¿Realmente el periodismo ejerce poder?

La respuesta es sí, y el más claro ejemplo es que muchos ciudadanos acuden a los periodistas y a los medios a realizar denuncias sobre temáticas que  afectan sus entornos y que no han sido escuchadas; la buena noticia es que muchas de estas denuncias, una vez publicadas son resueltas o al menos atendidas.

Por otro lado, muchas de las investigaciones periodísticas que se preparan en las salas de redacción obligan a las autoridades a ceder, cambiar o al menos modificar sus acciones.

Finalmente muchos delitos, actos de corrupción o alteraciones a la norma que rige el país son investigadas por el trabajo periodístico que informa a la población de aquellas acciones que el poder trata de esconder.