Le dije muchas veces que no quería que me besara ni me tocara pero no le importó. Me llevó a su carro, a su cuarto, a su apartamento y ahí abusó de mí. Compartió con sus amigos mis fotos íntimas, me golpeó, me forzó a tomar alcohol, me amenazaba, me chantajeaba, bajó mi autoestima, me prohibía vestirme o maquillarme... son parte de las denuncias que han inundado Twitter en los últimos días en Nicaragua.

Ante los vacíos que presenta el Sistema Judicial de Nicaragua y el cierre de las Comisarías de la Mujer de la Policía Nacional en todo el país, muchas de las víctimas han decidido exponer de forma pública a sus abusadores.

 

En menos de una semana, se han conocido al menos 100 denuncias de todo tipo de violencia, mayoritariamente abuso sexual y violaciones, algunas de forma anónima mientras otras de forma directa con nombres y apellidos, fechas y lugares específicos.

A criterio de Martha María Flores activista feminista, la violencia de género que ha desnudado este fenómeno en las redes sociales, “es un problema de salud pública” ya que los efectos que causa en quienes lo han vivido y sus familias son graves y de largo plazo.

No hay edad

Flores expone que sin importar la edad, la condición social y económica, las mujeres (principalmente) estamos expuestas; “nos violan niñitas, niñas, adolescentes, jóvenes, mujer (adulta), anciana”.

No hay una edad en la vida de las mujeres para que se cometa un abuso o una violación, expresa Flores.

Tampoco es algo que esté ajeno a la familia, muchas veces los hombres de confianza sin importar ningún tipo de condición social o económica (familiares y amigos cercanos) abusan de esa confianza y aterran de miedo a su víctima. Ésta se siente presionada y llega creer que la palabra del abusador vale más que la de ella, razón por la que muchas veces prefiere guardar silencio, lamenta Flores.

¿Qué se debe tomar en cuenta?

Helen Alfaro, Trabajadora Social, especializada en Defensoría de Derechos Humanos y activista feminista indicó que hacer una denuncia sobre algún tipo de violencia que se  ha vivido o se está viviendo es un gran paso para la sanación, sin embargo se deben tomar en cuenta todo lo que esto implica.

Agregó que en muchos casos, familiares y amigos de los abusadores denigran a las víctimas haciendo creer que los abusos nunca se dieron o que estas personas no serían capaces de cometer un delito.

Alfaro plantea que el aumento de las denuncias en las redes sociales se debe a que estas han venido a “reivindicar de alguna manera los derechos de las mujeres” y han servido de canal de comunicación para exponer el tema, ante el silencio de la mayoría de los medios de comunicación ante el fenómeno.

Además, dice ella, estas denuncias generan el apoyo y la credibilidad de quienes se atreven a exponer sus experiencias: “hay gente que te cree, te apoya y exterioriza muestras sus muestras de solidaridad”, señaló Alfaro y planteó algunas recomendaciones a tomar en cuenta antes de hacer una denuncia pública.

Literal Periodismo Ciudadano hace eco de esas recomendaciones y aquí las reproducimos:

Autorreflexión

Realizar este ejercicio para saber qué personas van a estar apoyándonos, cómo y cuándo vamos a hacer la denuncia, qué detalles son importantes, cómo vamos afrontar nuestra vida después de este importante acto.

Conciencia

La víctima debe ser consciente de que asumirá todo lo que implique romper el silencio, habrá personas que le negarán su apoyo, otros cuestionarán su historia. La denunciante debe estar preparada para salir adelante.

Acompañamiento seguro

Esto es muy importante, refiere Alfaro, es un pilar fundamental el apoyo de los familiares, amigos cercanos y el de un colectivo que le brinde asesoría tanto en lo sicológico como en lo judicial.

Proceso terapéutico y proceso judicial

Una vez que por decisión propia ha decidido hablar, es importante llevar proceso terapéutico que apunte a sanar los daños que este abuso o violación haya causado en la víctima. Mismo que le permita eliminar el sentimiento de culpa por la situación que ha vivido.

A tomar en cuenta

Para afrontar una situación de violencia sexual, Flores enfatiza en la importancia de romper el silencio, contarle a una amiga o a alguien de confianza la situación de abuso.

De igual forma amarse una misma y no creer ciegamente en el llamado “amor romántico”, ya que muchas veces esto es aprovechado por el abusador y se convierte en una catástrofe para nuestra vida.

Para Flores es imprescindible tener en cuenta que” el cuerpo es mío”  y que tenemos toda la autoridad de decidir, cómo y con quién tener una relación afectiva o sexual.

Por último recomienda hacer uso del Sistema Judicial para que quede constancia de la situación vivida, siempre acompañada de una amiga, de un familiar o de colectivo de mujeres.