En Nicaragua la iglesia católica es una de las instituciones más reconocidas y respaldadas por la población y al mismo tiempo la más perseguida y cuestionada por mantener una postura firme, frente a los abusos del poder, ante los derechos humanos y en defensa de las libertades públicas.

Durante las protestas de abril 2018, la iglesia católica en la persona de sus obispos y sacerdotes acompañó a los ciudadanos y a los periodistas en distintos momentos cruciales y ahora a más de dos años enfrenta una ola de ataques a sus templos, símbolos, obispos y sacerdotes.

Además de amenazas de muerte, ofensas e intimidaciones.


La capilla de la Sangre de Cristo muestra daños severos a su infraestructura luego del incendio ocurrido recientemente. Literal/ Facebook-Arquidiócesis de Managua

Ataque a imagen de la Sangre de Cristo

Hasta la fecha, el ataque más fuerte se dio en la capilla de la Sangre de Cristo de la Catedral de Managua el 31 de julio y dejó como resultado la destrucción de una imagen de 382 años de antigüedad, además de destrucción interna de la capilla.

El informe final de la Policía Nacional asegura que en este incendio no existió mano criminal, pese a que existen testigos que recién pasado el incidente señalaron que un sujeto encapuchado provocó el incendio.

Ese mismo día, el Cardenal Leopoldo Brenes advirtió que se trataba de un “acto terrorista” negando así la versión de la vicepresidenta Rosario Murillo, quien habría declarado que se trataba de un “incendio”, ocasionado por una vela que al entrar en contacto con una cortina provocó el fuego que alcanzó a la venerada Sangre de Cristo. 

La Iglesia a nivel mundial cerró filas: Hasta el papa Francisco, máxima autoridad de la iglesia mostró su respaldo desde El vaticano al pueblo nicaragüense por este incendio que calificó como atentado.

En las últimas semanas se han registrado ataques a parroquias como la de Veracruz y Nindirí en Masaya, Isla de Ometepe en Rivas, entre otras.

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Luego de rezar el Ángelus, el Papa Francisco  hizo referencia al incendio en catedral de Managua. Literal/Captura de pantalla

Daño histórico  y afectaciones a las libertades públicas

Según el artículo 29 de la Constitución Política de Nicaragua, toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia, de pensamiento y de profesar o no una religión.

Además “nadie puede ser objeto de medidas coercitivas que puedan menoscabar estos derechos ni a ser obligado a declarar su credo, ideología o creencia”.

Sin embargo, las acciones llevadas a cabo por fanáticos del partido de gobierno y la misma Policía Nacional atentan contra esta libertad religiosa, la seguridad y la cultura de los nicaragüenses.

En la capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Nindirí, quebraron imágenes, bancas y pisotearon hostias. Literal/ Redes Sociales

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Obispos condenan ataque

En su cuenta de Twitter, el obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez refirió que lo que sucedió a la venerable imagen de la Sangre de Cristo, es una herida grave no solo a la dignidad y sensibilidad católica, sino de todo nicaragüense de buena voluntad.

“Es un daño y agravio religioso. Daño histórico y cultural de magnitudes dantescas” enfatizó monseñor Álvarez.

En tanto, el Obispo Auxiliar de Managua Silvio Báez, expresó también en su cuenta de Twitter que “atacan a la imagen de Cristo porque está clavado en la cruz, agreden a la iglesia porque no usa la violencia, reprimen al pueblo porque no puede defenderse. Se engañan”, sentenció. 

Distintos sectores de la sociedad nicaragüense han condenado los ataques a la iglesia católica y han pedido el cese de la violencia, acoso y hostigamiento a quienes profesan esta religión.