El informe “La violencia Letal en Nicaragua” refiere que entre enero y junio 2020 en Nicaragua se mantiene una violencia creciente y respecto al año 2,019 ha tenido un aumento del 338 por ciento. El reporte viene a confirmar lo que las redes sociales vienen diciendo desde hace varias semanas: las calles de Nicaragua cada día son más inseguras.

Cada día más usuarios de redes sociales exponen denuncias de asaltos, robos, intimidaciones y hasta asesinatos en plena vía pública y en lugares que anteriormente eran considerados seguros.

La socióloga e investigadora Elvira Cuadra, autora del estudio Evolución de la Violencia Letal 2020 en Nicaragua, presentado a medios de comunicación el 12 de agosto, explicó que los asesinatos son una expresión de las diferentes formas de violencia que se viven en Nicaragua.

Según Cuadra, el promedio de asesinatos en lo que va de 2,020 es de 19 casos por mes, cifra que es superior al mismo período de 2019. Ella enfatizó que la violencia rural se ha trasladado a las zonas urbanas y están siendo cometidos principalmente con arma blanca y manteniendo el nivel de violencia.

Los datos refieren que en la zona rural se ha registrado el 48.2 de los asesinatos y en la zona urbana el 50.9 por ciento el restante 0.9 por ciento no se ha podido identificar.

Jinotega, Managua, Matagalpa y Región Autónoma del Caribe Norte son los departamentos que registran mayor índice de asesinatos y crímenes violentos en Nicaragua. 

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Los nicaragüenses cuestionan el trabajo de la policía por el incremento de hechos violentos en el país. Literal/Cortesía

Motivaciones políticas

Según el informe, en 2020 las motivaciones políticas parecen disminuir, pero quienes cometen los asesinatos son grupos de hombres armados y con cierto nivel de organización.

Por tal razón existe la posibilidad que la violencia política que se recrudeció desde abril de 2018, se está extendiendo a formas de delincuencia común o que los asesinatos políticos se están encubriendo como asaltos o delitos comunes.

El informe de Cuadra agrega que el contexto de esta violencia se da en “una fase de represión: ataques a templos religiosos, ataques a periodistas y medios, asedio y ataques a líderes sociales y excarcelados políticos”.

La investigadora refirió que la actuación de la policía para prevenir, reducir o investigar los crímenes es mínima y la de las instituciones de administración de justicia en la investigación y la sanción a este tipo de hechos de violencia es todavía menor que la acción de la policía sancionada por Estados Unidos por violación de derechos humanos.

“Hay un enorme manto de impunidad sobre las personas que cometen estos hechos”, enfatizó Cuadra.

El pasado siete de agosto, en las afueras de una tienda de conveniencia en Bello Horizonte, Managua se registró una balacera que dejó a una persona fallecida y cuatro heridos. Literal/Captura de pantalla

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Liberación de reos comunes

En lo que va del 2020, el Ministerio de Gobernación ha anunciado la excarcelación de un poco más de 6 mil reos comunes bajo el régimen de “convivencia familiar” y desde 2018 ha habido una política de liberación de reos comunes mientras aumentan los juicios políticos y encarcelamiento de opositores.

En este sentido Cuadra señaló que “no todos los que fueron liberados son personas que reinciden en cometer delitos comunes, pero una parte de ellos sí, lo cual se agrega como un factor de riesgo para esta situación”.

El informe también destaca que en Nicaragua, existen 5 factores de riesgo que favorecen la violencia estos son: policía dedicada a la represión, existencia de paramilitares e impunidad, disponibilidad de armas de fuego, liberación de personas detenidas por delitos comunes y discursos de odio de parte del gobierno.

Según Cuadra, en la medida en que se mantengan los factores de riesgo en el país, la violencia política se va a seguir trasladando y extendiendo hacia otras formas de violencia.