El suelo nicaragüense se tiñó de sangre en 2020. Ese año se registraron 264 asesinatos en todo el país, lo que significó el aumento de la violencia letal en un 87.2 % en comparación con el 2019, cuando se registraron 141 asesinatos. Del total de 291 víctimas de violencia, 243 (83.8%) fueron hombres y 47 (15.8%) mujeres entre las edades de 21 a 30 años, según una investigación de la socióloga Elvira Cuadra para el Monitoreo Azul y Blanco.

El informe señala que hubo un traslado de la violencia que predominaba en las zonas rurales del país, hacia los centros urbanos, atribuyendo esto a la política represiva y el discurso de odio que mantiene el régimen Ortega-Murillo sobre la ciudadanía nicaragüense.

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Cuadra dijo que el 75% de los perpetradores de estos actos son hombres, el 2.7% son mujeres y el 22.3% no se logró identificar; la experta resaltó que un 55% de asesinatos fueron cometidos por una sola persona (cada crimen), el 24% fueron cometidos por dos o más personas (en cada crimen) y el 3.8% de los casos fueron por vinculaciones políticas atribuidos a grupos paramilitares o la policía.

Factores de riesgo

La socióloga enfatizó que el factor de riesgo más importante ha sido la política represiva que sigue manteniendo el régimen sandinista, “siendo este, el principal dinamizador de otras formas de violencia vinculadas a la delincuencia común y el crimen organizado”.

Otros cinco factores de riesgo que el informe devela son: la policía dedicada a reprimir, existencia de paramilitares e impunidad, disponibilidad de armas de fuego, liberación de personas detenidas por delitos comunes y los discursos de odio del gobierno.

“La política de represión ha sido el principal dinamizador y promotor de esta violencia (…) la policía se encarga de implementar la violencia, otro elemento es el discurso de odio que se promueve desde el gobierno y alientan estos comportamientos violentos principalmente de la policía y los grupos paramilitares”, señaló Cuadra.

Violencia política podría estar encubierta Otra de las características notorias de la violencia, develadas en la investigación, fue el incremento de los femicidios; que la violencia letal está ocurriendo en zonas rurales y urbanas; el promedio de asesinatos por mes fue de 22 personas y las motivaciones políticas parecen disminuir, pero quienes cometen más los asesinatos son hombres.


Elvira Cuadra explicó que además del aumento en la violencia, la percepción de inseguridad por parte de la ciudadanía ha incrementado. Literal/Captura de pantalla

Violencia política podría estar encubierta

Otra de las características notorias de la violencia, develadas en la investigación, fue el incremento de los femicidios; que la violencia letal está ocurriendo en zonas rurales y urbanas; el promedio de asesinatos por mes fue de 22 personas y las motivaciones políticas parecen disminuir, pero quienes cometen más los asesinatos son hombres.

En este último caso, la experta aclaró que se obtuvo una disminución del 7.5% de la vinculación política en casos de violencia, sin embargo, existen dos hipótesis: por un lado, que la violencia política se está extendiendo en forma de delincuencia común o que, los asesinatos políticos se están encubriendo como asaltos o delitos comunes.

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“Se simula que es un asalto o un robo cuando en realidad la motivación del asesinato es político, o bien, los familiares de las víctimas prefieren no denunciar públicamente que se trata de un asesinato político porque ellos permanecen en sus comunidades y denunciar el hecho de violencia como un asesinato político podría exponerlos”, justificó Cuadra.

El informe concluyó que además del aumento en la violencia, la percepción de inseguridad por parte de la ciudadanía ha incrementado y que la violencia política podría aumentar este año electoral, por el contexto de inestabilidad que se vive similar al de los años 90.