La noticia corrió como reguero de pólvora este 20 de mayo en el municipio de Camoapa, departamento de Boaco: el primer fallecimiento por coronavirus fue un ciudadano que había sido trasladado al hospital capitalino Alemán Nicaragüense diez días atrás por presentar fiebre, tos y dificultad respiratoria.

Los síntomas ya descritos coinciden con los que han presentado personas contagiadas por coronavirus y se desconoce la versión de la causa de muerte de este ciudadano. Lo que se sabía es que venía con orden de entierro directo en el cementerio municipal. La noticia circuló en la radio local y por medio de redes sociales.

La noche no se detuvo, las luminarias de la vía pública del pueblo se encendieron y la mayoría de camoapeños cerraron sus puertas y se dispusieron a compartir en familia, a preparar su cena y disfrutar el fresco clima que una llovizna de la tarde había provocado. 

Pasadas las 7:00 pm, la luz eléctrica comenzó a presentar cortes repentinos, primero por aproximadamente 15 minutos, luego se restableció y cuando todo parecía volver a la normalidad en menos de un minuto ocurrieron 6 o 7 cortes de forma abrupta. Finalmente la luz ya no regresó.  

¿Por qué tanto misterio?

Camoapa es un municipio pequeño, perteneciente a la región central del país, ubicado a 120 kilómetros de Managua. Aquí muchas veces se va la energía, usualmente durante el día y la madrugada, rara vez por la noche. Por ese motivo muchos ciudadanos pensaron que la energía regresaría pronto, pero no fue así: pasaron las horas y finalmente un video en redes sociales y los múltiples post de los ciudadanos camoapeños explicaron todo.

Un camión ingresó al cementerio municipal con un ataúd para un entierro nocturno, sin compañía de familia y amistades del difunto, en un ambiente inusual y totalmente lóbrego como pocas veces se ha visto en el pueblo en décadas: con patrullas circulando en los alrededores del cementerio y gente extraña apostada afuera en medio de la oscurana húmeda.

La oscuridad se extendió hasta las doce de la noche, cuando finalmente las luces de las calles se encendieron y la gente pudo retomar su sueño. El día continuó como si nada había pasado, sin embargo en las redes sociales los mensajes de solidaridad para la familia doliente no se han hecho esperar seguido de otros llamando a la responsabilidad, al uso de mascarillas y al distanciamiento social.