¿Cuántos reportajes has leído en tu vida? ¿Recuerdas uno en especial? Si la respuesta a estas dos interrogantes es si, probablemente muchas ideas estén en tu cabeza e incluso estés tratando de recordar cómo se titulaba, de quién hablaba, quién lo escribió o en qué año fue publicado.

“Un reportaje es siempre un viaje”, expresa el periodista nicaragüense Octavio Enríquez, autor de innumerables reportajes escritos y algunos televisivos.

“Primero, es el periplo a una historia que los lectores queremos que nos cuenten bien y que, por supuesto, esté bien fundamentada”, amplía sobre su concepto del reportaje como un viaje a una historia, a un hecho, a un contexto.

Enríquez explicó que visto desde el reportero, el reportaje es siempre el camino que te lleva a conocer otras realidades. En ese trayecto, uno se informa, conoce gente y expertos que te ayudan a entender, porque para poder contar bien una historia se deben tener ideas claras.

Según Enríquez, desde el punto de vista técnico, el reportaje es el género de géneros, donde el periodista puede usar todas las herramientas de las que dispone para llevar al lector de la mano a conocer una realidad poco clara o apenas conocida.

Enríquez agregó “me gusta lo que decía Alma Guillermoprieto, que es como un paseo en el zoológico. Si me aburre la historia, te dejo sin compasión. Por eso, el reportaje es siempre un reto para los que nos dedicamos a escribir.”

En el año 2011, Enríquez fue merecedor del premio Ortega y Gasset por una serie de reportajes que escribió para un medio nacional titulado: “La revolución del exministro del Interior”.

En esta investigación se aborda el enriquecimiento del extinto comandante del Frente Sandinista, Tomás Borge Martínez.

Luego en 2014, Octavio Enríquez fue ganador del premio Rey de España, por el reportaje “La mafia del granadillo” que expone el comercio ilícito de una madera preciosa llamada Granadillo.

Construir escenas

La periodista del diario La Prensa, Cinthya Tórrez, es una de las voces jóvenes en Nicaragua que más ha empezado a abrazar al reportaje como el género por excelencia para narrar realidades del país.

Ella considera que el reportaje es el género periodístico más generoso, ya que te permite combinar muchos elementos que facilitan al lector una mejor comprensión de la historia que estás contando.

“No busca la inmediatez de la nota diaria, sino exponer un tema y tratar de explicarlo desde diferentes aristas: poder construir escenas, diálogos, y datos duros” reflexionó Tórrez.

Respecto a la redacción del reportaje, Tórrez refiere que como cualquier pieza periodística, primero se debe definir qué vas a contar, cuál va a ser la historia que vas a explicar al lector. Y luego, una vez identificado el tema, se requiere plantear subtemas que te permitan dar una mirada más amplia.

Estructura de un reportaje

Tórrez ejemplificó que estos subtemas pueden ser estadísticas, testimonios, entrevistas con especialistas, antecedentes, fuentes institucionales a las que se debe recurrir y el hecho más reciente, que te puede detonar la necesidad de escribir un reportaje al respecto.

La periodista amplió que una vez hagas el reporteo, se necesita un filtro, revisar qué es lo que tenemos, qué logramos y qué nos hace falta.

Luego, debes crear una estructura de la pieza. Este es una especie de bosquejo que te permite medir lo que creías que podías conseguir versus lo que en realidad tenés y finalmente escribir, dijo Tórrez.

Sin embargo, no es fácil conseguir datos, sobre todo los oficiales y menos en países “como Nicaragua, el tema de las estadísticas nacionales de casi cualquier tema son un reto”.

Derribar el ego, es la clave

Respecto a las recomendaciones que no se deben obviar a la hora de preparar un reportaje, Enríquez planteó que “en el reino de la improvisación, nunca se podrá construir un relato bueno” e insistió que no existe nada mejor que cada periodista encuentre su propia voz, apoyado de la constante lectura de los buenos del oficio, para aprender herramientas nuevas.

Enríquez destacó también la importancia de valerse de distintas habilidades de los miembros del equipo periodístico, pues abre muchas puertas en beneficio del reportaje y de los lectores. “Cerrarse a otras ideas conspira. Aquí derribar el ego es clave”, dijo el laureado periodista.

Enríquez agregó que así como tras el “watergate” (descubrimiento de actividades ilegales efectuadas por la administración de Richard Nixon, expresidente de Estados Unidos) muchos en la región querían ser como Bob Woodward y Carl Bernstein, (periodistas investigadores del Washington Post que develaron el caso) y con el éxito de la crónica latinoamericana hizo que todos quisieran ser escritores como Gabo (Gabriel García Márquez), lo que no está mal; pero “ser un buen periodista, servir con dignidad a quien se lee desde nuestras posiciones en la redacción, es muy meritorio”, recalcó Enríquez.

En el mismo sentido, Enríquez indicó que la planificación debe alcanzar no solo el reporteo, sino la escritura. Qué inicio voy a escribir, qué elementos pueden dar tensión narrativa, las escenas y el cierre.

No menos importante son las transiciones, es decir cómo hago fluir párrafo a párrafo para que el viaje sea ameno y saltar de un tema a otro dentro del reportaje, sin perder el hilo conductor, porque el reportaje permite que varias historias se unan en una misma para dar un mayor reflejo de un tema.

Lo que debemos evitar

Según Tórrez, el error principal a la hora de redactar un reportaje es tratar de meter toda la información que se ha reporteado en la pieza y al final no contar nada.

“El objetivo de filtrar la información y contar con una estructura es eso, escoger lo indispensable, el dato duro o la frase clave que me ayudará a hilvanar mi texto”, explica Tórrez.

Ella señala que siempre hay otros elementos narrativos de un reportaje, de los cuales perfectamente se puede prescindir.

Tórrez recomendó hacer una adecuada jerarquización de la información, pues de lo contrario la pieza puede quedar atiborrada de datos, citas  y convertirse en un texto pesado y aburrido, y tal vez, termina convirtiendo una buena historia en algo tedioso.

La periodista rememoró que en cierta ocasión un editor le dijo ¿si te encontraras tu texto por ahí, te interesaría leerlo? Si la respuesta es no, hay que mejorarlo.

Sin investigación no hay reportaje

En el mismo sentido Enríquez mencionó que es inadmisible que exista haraganería en la reportería. Uno debe acercarse a las historias con la curiosidad de un niño.

También se deben respetar a las fuentes y no hay que olvidar que ellos contribuyen a que las historias sean narradas con fidelidad a la realidad. “Yo he podido construir durante años historias gracias a personas a las que nadie ve, personajes que trabajan en las instituciones que anónimamente ayudan a que se sepa la verdad”, narró Enríquez.

“Tampoco debe haber pereza en la escritura. Si no se la da importancia puede fracasar”, dijo Enríquez, un ferviente devoto de la redacción creativa, quién destacó además la importancia de la edición: “un buen editor puede enriquecer tu historia. No es un enemigo. Yo le agradezco a mis editores su paciencia y conocimiento”.

“Ahora que me dedico más a editar, estando del otro lado, he acabado por entender todo el proceso. Ahora mismo estoy en formación y quiero con el tiempo convertirme en un editor de temas internacionales”, reveló Enríquez.

Aprovechar el talento

Para Tórrez, en Nicaragua hay buenas plumas y buenos cronistas, y además cuentan con la facilidad de contar historias con varias plataformas, lo que a la vez permitirá ver esas nuevas apuestas, ese talento.

En la misma línea, Enríquez alertó sobre la urgente necesidad de reivindicar el periodismo de investigación, mismo que “requiere formación, integridad y usar con sabiduría las armas del buen narrar. Lo intento cada día, en cada texto, algunos de los cuales tengo la suerte han servido para el debate nacional” destacó Enríquez.

¿Cómo medir el éxito?

“No sé si llamarlo éxito. Utilidad sí. (…) Lo ideal es siempre que te lean. Pero no siempre uno lo logra. A veces los intereses de la audiencia no son los mismos, pero el buen trabajo, con parámetros técnicos, siempre es útil, porque presta un servicio a la sociedad” reflexionó Enríquez.

Además, exteriorizó que durante años, las investigaciones que desarrolló eran de las que menos tenían comentarios. “Fiscalizaban al poder en un país lleno de impunidad. Cuando el régimen (Daniel Ortega) entró en crisis, muchos lectores desempolvaron aquellos trabajos y se los compartieron. A qué otra cosa puede aspirar un periodista, sino a que la gente piense en su país”, declaró orgulloso Enríquez.

Añadió que uno de estos casos fueron las investigaciones al seguro social, mismas que consideró como la investigación más compleja que ha realizado en su carrera, por la cantidad de ramificaciones y personas involucradas. “Muy compleja su reportería y la escritura” finalizó Enríquez.