La crónica: el rostro humano de la noticia, es el libro de Alberto Salcedo Ramos que busca guiar a las generaciones de periodistas jóvenes que están iniciando en el mundo de la crónica periodística y comparte muchos de los "secretos" que ha desarrollado a lo largo de su exitosa carrera periodística. 

Salcedo, nació en Colombia, es maestro de periodismo, columnista y colaborador de diarios internacionales.

Además, ha sido ganador en múltiples ocasiones de premios a la excelencia periodística como el Premio Ortega y Gasset, Rey de España, Premio a la Excelencia de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), entre otros.

Algunas de sus crónicas han sido traducidas a más de un idioma.

En Literal te presentamos algunas pautas a tomar en cuenta en la escritura de crónicas periodísticas brindadas por Salcedo, en este ebook gratuito de Literal.

En principio, el autor llama a elegir un tema que sea de interés humano y que para bien o para mal afecte al mayor número de personas. Salcedo aclara que no necesariamente debe ser un hecho de actualidad, pero destaca la importancia de buscar elementos de la coyuntura que permitan darle un rostro actual a la historia que se pretende contar.

Luego de la elección del tema, Salcedo recomienda la investigación, siendo lo ideal la documentación previa. Ya en el trabajo de campo, la observación y la escucha atenta van a ayudar a que las entrevistas tengan excelentes resultados dice Salcedo.

¿Qué contar y cómo enfocar? Salcedo motiva a leer los apuntes, clasificarlos y al mismo tiempo ir determinando la posible estructura de la historia. Salcedo añade que el criterio y el olfato periodístico deben ayudar a  identificar los rasgos y elementos atractivos que se deben destacar.

Según Salcedo se le debe dedicar tiempo a la redacción del primer párrafo, pues este, además de servir como un enganche para el lector también impacta el tono y el ritmo de la historia.

El autor define la crónica en 20 verbos entre ellos: preguntar, acompañar, caminar, moverse, observar, capturar, anotar, consultar, aprender, retroalimentarse.

Seguir escribiendo

Salcedo invita a quienes estén iniciando en el mundo de la crónica a no desistir y si ningún editor ni medio de comunicación, se interesa por sus crónicas “guárdala como un tesoro, podría motivarte a hacer otra. Si dejas de escribir cuando los editores te cierran las puertas, tal vez mereces que te las cierren” dice Salcedo.

Así mismo expone que no importa la profesión u oficio que ejerzas pues siempre podés practicar la escritura con cualquier tema de la vida cotidiana como lo triste, lo trágico, el calor, levadura del pan francés… pero por favor no aburras al lector, aconseja Salcedo.

El cronista también aconseja sobre la concentración al indicar que “…el trabajo es una cosa y el recreo, otra. Concéntrate en tu oficio. Si no le dedicas al texto toda tu atención posiblemente el lector tampoco lo hará”.  

Investigación incansable

Hace especial énfasis en la importancia de ser curioso, investigar los datos que no están en internet; ver más allá de las “narices” pues el reportero husmeador siempre encuentra motivos para  plantearle nuevas preguntas a la realidad.

“La crónica no es un género para periodistas aburguesados, de esos a los que ya les da pereza recorrer leguas de camino y untarse de barro” concluye Salcedo.