La Real Academia Española  (RAE), define el término “off de record” como la expresión inglesa que se emplea en el lenguaje periodístico para referirse a un comentario que se hace de modo confidencial o extraoficial y que no puede divulgarse o publicarse sin citar a la fuente.

La RAE plantea que se trata de un “anglicismo” evitable, ya que puede sustituirse por la expresión a micrófono cerrado, o por los términos “confidencialmente o extraoficialmente”.

Amparado en ese acuerdo mutuo que hace una fuente a un periodista, es que en más de alguna ocasión te has encontrado trabajos periodísticos que no revelan la identidad de quienes brindan una información, narran su propia historia o revelan detalles de un acontecimiento.

Lo anterior no es sinónimo de que todas las personas puedan declarar de manera anónima, ni que los periodistas están obligados a publicar trabajos de esta índole, esta medida se da en casos concretos en las que la fuente o su familia estén en peligro si se devela su identidad. 

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Lo que dice la FAPE

Según el decálogo de la Federación de Asociaciones de Periodistas (FAPE) el “off the record” tiene las mismas excepciones previstas para el secreto profesional. “El periodista respetará el off the record cuando haya sido expresamente invocado o se deduzca que tal fue la voluntad del informante”, dice el decálogo.

Respecto al secreto profesional, señala que es un derecho del periodista, a la vez que un deber ético, que garantiza la confidencialidad de las fuentes de información.

Por tal motivo, “el periodista garantizará el derecho de sus fuentes informativas a permanecer en el anonimato, si así ha sido solicitado.”

Según el decálogo, el profesional de la comunicación tiene el deber profesional de revelar la identidad de la persona excepcionalmente en el supuesto de que constate que la fuente ha falseado de manera consciente la información o cuando el revelar la fuente sea el único medio para evitar un daño grave e inminente a las personas.

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Otros aspectos importantes

El decálogo plantea también que todo profesional de la comunicación debe mantener un compromiso con la búsqueda de la verdad para informar sólo sobre hechos de los cuales conozca su origen, sin falsificar documentos ni omitir informaciones esenciales.

Por lo anterior, tiene el deber de fundamentar las informaciones que difunda, lo que incluye el deber de contrastar las fuentes y el de dar la oportunidad a la persona afectada de ofrecer su propia versión de los hechos.

Ante la divulgación equivocada de un material falso, engañoso o deformado, la FAPE  advierte que el periodista deberá corregir el error sufrido con toda rapidez y con el mismo despliegue empleado para su difusión.