Si durante los últimos doce años ha leído el Periódico Hoy, el diario La Prensa, el suplemento Domingo o la revista Magazine, hay un nombre que seguro le suena familiar: Amalia del Cid (1987).

Esta periodista originaria de San Rafael del Sur, de padre guatemalteco y madre nicaragüense empezó como pasante en el Periódico Hoy cubriendo el mercado Oriental de Managua y actualmente es la editora de una de las revistas más importantes de Nicaragua: Magazine.

A pesar de que su carrera en los medios impresos puede hacer pensar que siempre quiso ser periodista, Amalia Sabrina del Cid tiene un verdadero talento para el dibujo y la pintura.

De hecho, ella cuenta que su interés inicial era estudiar Arte, pero al no poder hacerlo optó por una carrera con letras. “No entré queriendo ser periodista, iba pensando solo en escribir”, puntualiza.

Detrás de la reportera de preguntas oportunas y precisas y textos amenos e interesantes, hay una mujer tímida y algo callada en las distancias cortas, pero cercana y divertida cuando se siente cómoda con su interlocutor.

Una vez roto el hielo, hace alguna broma en cada respuesta y sonríe con facilidad.

10 meses en el Mercado Oriental

Su camino en el periodismo arrancó de manera inesperada: Con una invitación para hacer un examen en el Periódico Hoy.

“En ese tiempo tenía muy marcada la idea de que los diarios eran una especie de zona franca, con gente escribiendo sin parar una nota tras otra. Ahora sé que hay momentos y días que son así, pero no todos, (risas). Tuve miedo”.

Una parte de mí no quería pasar el examen, pero lo pasé tan bien que al día siguiente me mandaron a llamar para ofrecerme una pasantía cubriendo el Mercado Oriental. Estuve más de diez meses en esa fuente”, recuerda.

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Historias que le han marcado 

De cubrir el mercado Oriental, Amalia pasó al suplemento Domingo, de La Prensa, donde continúa escribiendo.

Con su amplia experiencia confiesa que ha llorado con muchas historias, pero que con las que lo hizo “de manera inconsolable”, incluso durante el reporteo, fue con más de una decena de perfiles de víctimas de femicidio, una serie de piezas publicadas en 2014 y con las que ganó el Premio Nacional de Periodismo María José Bravo.

“Sus madres, padres, hijos, hermanos se esforzaron por mostrarme quiénes habían sido estas mujeres, hablándome de sus gustos, manías, personalidades, gestos y  sueños. De todo aquello que había más allá del suceso. Era inevitable conmoverse al verlos pasar de la risa al llanto, de la ternura a la rabia y viceversa”.

De crisis en crisis

Además, agrega haber sufrido con la cobertura de la crisis sociopolítica de 2018 y con la de la pandemia de Covid-19 de este 2020.

Cuando termina de enumerar, reflexiona: “Aquí hay una lección y es que el dolor es mucho más íntimo que la alegría. Cada persona que cuenta su tragedia a un perfecto desconocido está haciendo una gran concesión y ofreciendo un gran voto de confianza”.

También en confianza, la periodista pasa de citar a Gabriel García Márquez diciendo que para ella el Periodismo siempre será “el mejor oficio del mundo” a hacer lo mismo con la frase del Hombre Araña “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” para expresar cuál ha sido la mayor enseñanza que ha recibido en su vida de reportera.

Consejos de oro para el oficio

Sin embargo, especifica que para ella hay dos tipos de aprendizajes: “El que la vida te enseña para que practiqués mejor el periodismo y el que el periodismo te muestra para que veas la vida desde otras perspectivas, algo que termina redundando en el oficio. Como periodista creo que uno de los más importantes ha sido dudar de todo y de todos y comprender el poder que tiene la palabra publicada”.

“Como persona he aprendido que todo el que haya vivido lo suficiente tiene una historia que contar para el que hace las preguntas correctas. Las mejores historias se encuentran en los lugares menos pensados”.

Viaje por toda Nicaragua

Del Cid ha recorrido el país de punta a punta buscando y contando historias y ha entrevistado a decenas de personalidades de todos los ámbitos de la vida nacional.

Sin embargo, escoge como su trabajo más querido el perfil de la líder campesina Francisca “Chica” Ramírez, elaborado en 2017 mientras los campesinos luchaban contra la ley de la concesión canalera que arrasaría sus territorios.

Para el reporteo se trasladó a la comunidad La Fonseca, Nueva Guinea en un viaje que empezó a las once de la noche, cuando salió de Managua.

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En el mundo campesino

“Conviví con los campesinos en este puerto de montaña (La Fonseca) y ahí comprendí la importancia de la tierra estando en el lugar, viendo esa tierra arcillosa, color rojo, tierra fértil, con sus quebradas, comprendí que luchaban por su forma de vida”.

“Pasé casi once horas de pie, conocí a los campesinos que llegaban de lejos, de lugares donde no hay caminos, a casi seis horas de distancias a vender sus sacos de quequisque que ellos mismos cultivaban y de paso a comprar todas esas cositas que nosotros encontramos en la pulpería y que ellos tienen que caminar horas para poder conseguirlas… Café, azúcar, sal, aceite, toallas sanitarias, sopa maruchán, fósforos”.

“Estuve con ellos, platiqué con muchos de ellos, comí de su comida, me quedé a dormir en casa de la mamá de doña Chica y ahí me advirtieron que cuidado se me metía una culebra o un alacrán en la mochila (risas)”.

Su experiencia en cuarentena

Amalia, que es tía de un adolescente de casi quince años y de una bebé recién nacida, pasa la cuarentena en su casa con sus gatos Mickey Maiz y Octubre Burundanga.

Desde ahí responde a la última pregunta, acerca de a quién le gustaría entrevistar.

Gira la cabeza y mira hacia un rincón de su habitación donde hay dibujos, imágenes impresas, montajes fotográficos y todo un espacio dedicado a los cuatro melenudos más famosos del mundo.

Una entrevista pendiente

“A Paul McCartney. Le he tenido cariño desde mis catorce años y veo muy, muy difícil que se me cumpla eso de conocerlo en persona. Además, es un deseo bastante egoísta, yo sé. No es ningún personaje de la política nicaragüense o mundial. No es un tomador de decisiones”.

Sonríe nuevamente y suspira.

“No, ya siendo realistas... Me gustaría entrevistar a mis padres. No sé mucho de ellos. Un día de estos lo haré”.