Medidas extremas por coronavirus, falta de acceso a la información pública, asedio y amenazas son parte de las situaciones a las que deben sobreponerse los periodistas nicaragüenses para informar en el tiempo oportuno y en un contexto convulso, por una crisis sociopolítica sin resolver y una crisis sanitaria que empeora cada día y cobra la vida de miles de nicaragüenses.  

Kalúa Salazar, jefa de prensa de Radio La Costeñísima en Bluefields, advirtió que por el hecho de ejercer periodismo desde un medio independiente, ella y sus compañeros sufren asedio e intimidación por fanáticos afines al gobierno.

Además corren el riesgo de que les invadan sus casas de habitación y hasta su vida personal, aparte de campañas de intimidación y desprestigio en redes sociales.

Según Salazar, en la Costa Caribe al igual que en el resto del país, el acceso a la información pública es nulo y las amenazas de la sancionada Policía Nacional son constantes.

“No tenemos acceso a la información de ninguna institución pública, nosotros nos basamos en la información que nos da el pueblo de Bluefields y de los demás municipios de la Costa Caribe” declaró Salazar.

Falta de internet y llamadas intimidatorias

Salazar planteó que también tienen dificultad con el internet y que para comunicar o enviar un reporte a que se publique a nivel nacional, ella y su equipo tienen que batallar con la casi nula cobertura de este servicio, “es una debilidad inmensa” insistió.

La periodista refirió que las líneas telefónicas de La Costeñísima, son “perseguidas” y constantemente reciben llamadas, las cuales una vez que las atienden, nunca las contestan.

También reciben mensajes de números desconocidos haciendo preguntas intimidantes como: ¿A qué hora entrás al trabajo? ¿A qué hora salís del trabajo? ¿Cómo estás, dónde estás? ¡Soy oyente! aun cuando en las mayoría de las veces, se nota que no se trata de oyentes, dice Salazar.

Es parte de “la censura y las intimidaciones que nos realizan directamente en las líneas telefónicas, que quizás no están en la parte física del periodista pero sí en la emocional y afectan bastante” destacó Salazar.

Ante esta situación, Salazar confió que para cuidar su integridad física tanto personal como del equipo, han tomado la decisión de no salir más que de su casa al trabajo y viceversa.

De igual forma, mantienen una comunicación constante con el equipo de dirección del medio para alertarlos y tomar acciones ante cualquier eventualidad.

Resguardarse por el coronavirus

El periodista de la Voz de América, Houston Castillo refirió que en este momento también afecta el riesgo de contagiarse de coronavirus.

Castillo explicó, que si bien tiene un protocolo de seguridad para coberturas de alto riesgo, existe un virus que de cierta forma es invisible y por una falla en el protocolo puedes adquirir la enfermedad y pasar a ser uno más en la lista de enfermos.

“Seguido de eso, el impedimento que hay en ciertos hospitales públicos para poder hacer una toma a familiares de pacientes enfermos. Ahí hay otro tipo de temor que te asalten, agredan o dañen tu equipos” señaló Castillo.

El periodista apuntó además, que antes de la crisis del coronavirus evitaba salir solo a las coberturas periodísticas, como una forma de cuidarse entre colegas por cualquier acto de violencia que pudiera  brotar por parte de fanáticos de algún partido político.

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Satisfacciones y retos

“Nosotros los periodistas de la Costa Caribe hemos quedado como en el olvido, como el barrio olvidado de Nicaragua” lamentó Salazar.

Y agregó, que si bien es cierto que a nivel nacional el contexto está difícil y  que los otros departamentos del país han vivido momentos terribles, hay que recordar que en la Costa Caribe hubo un periodista asesinado que fue Ángel Gahona. Y desde ese entonces ha habido mayor censura a muchos medios de comunicación sobre todo a La Costeñísima, recalcó Salazar.

Pero aún con todas las dificultades, Salazar reveló que su mayor satisfacción es llevar “una información limpia” al pueblo costeño, contribuir al  desarrollo de la autonomía de la Costa Caribe y a la restitución de sus derechos ancestrales.

Por su parte Castillo indicó, que en el periodismo nicaragüense le gustaría delimitar mucho el periodismo y el activismo.

“Si bien el activismo es una loable gestión social creo que muchas veces es errado al querer ponerlo a la par del periodismo. El periodismo al menos en lo personal, tengo el concepto que es contrapoder y crítica diversos actores sociales si se amerita” finalizó Castillo.