La crisis sanitaria por coronavirus ha afectado todos los sectores y países del mundo y la educación, que es uno de los más importantes ámbitos de la sociedad, no ha sido la excepción. Las mejoras obtenidas hasta la actualidad podrían estancarse o revertirse.

 

Muchos niños y niñas deben realizar sus tareas sin ningún apoyo de sus padres pues estos deben salir a trabajar. Literal/Pixabay

Según el Banco Mundial, la crisis sanitaria representa una amenaza para el avance de la educación en todo el mundo y los principales problemas son el cierre prácticamente universal de las escuelas de todos los niveles y la recesión económica generada por las medidas de control del coronavirus. 

El Banco Mundial plantea además, que si no se realizan esfuerzos considerables para contrarrestar estos efectos, el cierre de escuelas provocará pérdidas de aprendizaje, aumento de la deserción escolar y mayor desigualdad.

En tanto Save the Children ha mostrado preocupación por el estado  emocional y psicológico de la niñez y asegura que el distanciamiento social y la imposibilidad de ir al colegio dejan a los niños y niñas que sufren violencia o pobreza en una situación especialmente vulnerable.

Advierte que 1.300 millones de estudiantes en todo el mundo corren el riesgo de sufrir trastornos psicológicos permanentes, incluida la depresión.

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Invertir y priorizar

Por esa razón Save the Children, hizo un llamado “a todos los gobiernos para que en la respuesta a la crisis por la Covid-19 prioricen e inviertan en la educación y en la salud física y mental de todos los niños y las niñas”.

Sobre todo los que viven en países en vías de desarrollo y afectados por conflictos.

Respecto a la educación superior, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), planteó que a finales de abril 2020 que al menos 91.3% de la población estudiantil mundial, iba a ser afectada de distintas maneras. Esta cifra corresponde a más de un billón de estudiantes afectados en el mundo.

En Nicaragua el gobierno central suspendió las clases presenciales por un tiempo corto debido a la presión de los distintos sectores de la sociedad. Literal/Pixabay

Otras afectaciones

Además de lo expuesto por estos organismos internacionales, existen otras dificultades que deben enfrentar las familias con la educación de sus hijos e hijas sobre todo en los países en vías de desarrollo.

Entre estas dificultades están, el poco o nulo acceso a internet y aparatos electrónicos. Además de la deficiencia en la retroalimentación es casa ya que muchos de los padres de familia no poseen conocimientos avanzados para orientar a sus hijos e hijas sobre temas científicos.

De igual forma, la poca capacidad de estudio y concentración a la que deben enfrentarse los niños y niñas al no disponer de espacios adecuados para el estudio.

Esto provocará un incremento de las tasas de repetición en los próximos años advierten los organismos internacionales. 

El hecho de no disponer de espacios adecuados para las tareas escolares dificulta el aprendizaje de los estudiantes. Literal/Pixabay

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Nicaragua con grandes consecuencias

En Nicaragua, centenares de estudiantes han abandonado las aulas ante la negativa del gobierno de Daniel Ortega de juntar esfuerzos y continuar con la educación en línea.

Otros estudiantes se han visto obligados a no continuar en los colegios privados pues el presupuesto familiar se ha visto afectado por la pérdida de empleos de quienes sostenían económicamente la familia.

El incremento en el desempleo reducirá oportunidades para muchas familias de continuar brindando educación a sus hijos e hijas y en el caso de la educación superior reducirá las posibilidades de alternativas laborales inmediatas.

Finalmente en un intento del gobierno de llevar clases en vivo mediante los canales oficiales quedó en evidencia que Nicaragua necesita mayor inversión  en este sector que junto a la salud pública ha tenido por años uno de los menores presupuestos.