Wilih Narváez (Managua, 1988) habla pausado y durante toda la conversación da la sensación de ser un hombre calmado. Sonríe cuando menciona a su hijo Diego de seis años de edad y, como buen periodista, afirma que le gusta estar informado. “Lo más informado posible”, resalta. Nada en él indica sus siete años de experiencia en cobertura de sucesos, por eso la frase con que resume esa época suena todavía más dura: “Te toca asimilar el dolor”.

“Mi papá no quería que fuera periodista porque le decía a mi mamá que era una profesión de mucho riesgo, pero al final dijeron que iban a apoyar al niño y no quedaba de otra”, dice entre risas y a continuación comenta que él era “el niño” de la casa por ser el menor entre dos hermanas.

“Me tocó ver hasta cinco muertos de un solo día”

Wilih estudió becado en la Universidad Centroamericana (UCA) y confiesa que “no se veía” en prensa escrita, si no más bien en televisión, no obstante, al graduarse no ocurrió ni una cosa, ni la otra.

“Anduve dejando mi currículum en diferentes medios de comunicación y nadie me llamó”, recuerda. Su decisión entonces fue realizar pasantías en Radio 580 donde estuvo cuatro meses.

“Mi salario fue que a través de la profesora Marcela Rivera conseguí un diplomado de producción radiofónica”, confiesa.

Después de esta experiencia logró obtener una plaza de periodista de sucesos en el medio donde estaría los siguientes siete años: el Periódico Hoy.

“El primer muerto que vi fue un muchacho inhalante de pega que se iba cruzando imprudentemente una calle, otro lo iba siguiendo y un vehículo lo atropelló, falleció de manera inmediata. Pero después me tocó ver hasta cinco muertos de un solo en accidentes de tránsito y en distintas ocasiones”, relata.

Ante la duda de cómo podía lidiar con la crudeza de su trabajo, Wilih explica que “es cuestión de irte adaptando, de lidiar casi diariamente con la muerte, si fui a mil sepelios fue poco, fue una cantidad enorme. Te impacta mucho y siempre te genera algún tipo de sensación, como no soportar ver llorar tanto a una persona porque siento que voy a terminar llorando yo también, es una cuestión bien difícil”.

Wilih en sus tiempos de pasante en la Radio 580. Literal/Cortesía

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“Terminé enamorándome de los sucesos”

Y llegó la ocasión en que sucedió. Wilih fue a Mateare a reportear el envenenamiento accidental de una familia y la muerte de una de sus niñas. El estado de la pequeña lo golpeó tanto que lo hizo llorar.

“Le miré cierto parecido a una sobrinita mía y fue algo bien horrible. Siempre es impactante porque pensás en las familias de estas personas, lo relacionás con un sobrino, con tu hijo, con tu mamá”.

Conocer la experiencia de Wilih adquiere mayor valor cuando él mismo cuenta que antes de ser reportero de sucesos, no era seguidor de este tipo de Periodismo. “Leía cosas de política y de economía, pero terminé enamorándome del suceso”.

Sin embargo, esto no impidió que con los años se convirtiera en un crítico de su propia fuente. “Se tiene que mejorar para no hacerlo de manera chocante para la población, no se deberían mostrar esas imágenes sangrientas, uno porque está regulado y dos para respetar”, señala.

De la misma manera, ve “casi imposible” que en un país como Nicaragua tan interesado por los Sucesos, haya un cambio de preferencias permanente.

“Antes de abril de 2018 un femicidio ocupaba las principales portadas de los diarios. En todo el país la gente en los barrios, en los buses, en los mercados hablaba de ese crimen y tenían a una población adormecida en temas políticos, eso se desplazó a raíz de los acontecimientos de abril, pero una vez superado esto, posiblemente volvamos a esas mismas prioridades en cuanto a información”, advierte.

Durante una entrevista en la Avenida Bolívar de Managua. Literal/Cortesía

Del apoyo de la Policía a Twitter y Whatsapp

Contrario a lo que pudiera parecer, los periodistas de Sucesos no pasan sus días “a la espera” de que ocurra un accidente, un crimen o un incendio. Ellos deben ir tras la noticia, aunque el panorama ha ido variando y complicándose.

“Cuando empecé en 2012 todavía nos abrían las puertas en los distritos de la policía, entablabas amistad con la gente de secretaría y a veces ellos estaban tan ocupados que te daban el rollo de denuncias para que escogieras lo que te podía servir y procedían a presentarte al detenido y las evidencias ocupadas”.

“Después la policía fue cerrando los espacios y se limitaba a las conferencias de prensa, después nos cortaron de las conferencias también y solo te quedaba trabajar a través de contactos que te facilitaran información y además estar en el monitoreo constante en Twitter y Whatsapp”, explica Wilih.

Wilih Narváez ha sido uno más de la decena de periodistas agredidos por la Policía de Nicaragua desde abril 2018. Literal/Cortesía

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Un rumbo distinto en Canal 10

Sin embargo, esta tarde Wilih habla desde su nueva realidad. Está en una de las editoras de Canal 10. Es una habitación pequeña con una consola y una computadora desde donde se editan las noticias y programas que luego los nicaragüenses ven por la televisión. Desde 2019 este medio es su centro de trabajo.

“Estoy más orientado a temas políticos y económicos. Desde niño he sido bastante tímido y penoso y en la carrera vi una oportunidad para irme despojando de esa parte de mi personalidad. Yo me miraba como un reportero, no presentando noticias, no haciendo entrevistas, pero asumí el reto y he tenido grandes errores, pero hasta hoy no he recibido un solo regaño de parte de la productora, ni de nadie y les agradezco porque ellos vieron algo en mí que yo no veía, ha sido una experiencia buenísima”, comenta.

Justamente han sido las entrevistas realizadas en la revista Acción 10 en la mañana las que lo han convertido en un periodista popular entre la población. Se hizo viral, inclusive a nivel internacional, su pregunta a Orlando Solórzano, ministro de Fomento, Industria y Comercio (Mific) acerca de algo tan básico como el precio de la canasta básica. El ministro dio un monto totalmente incorrecto.

Al recordarle esta situación, Wilih sonríe. “El secreto radica en estar lo más informado posible, manejar lo que acontece en tu país. No puede ser que vivamos en un país tan pequeño e ignorar cuál es la situación que nos agrava más”, remarca.

Presentando en vivo en Canal 10. Literal/Cortesía 

El vicio de las redes sociales

Para estar listo e informado en un programa en vivo que empieza a las siete de la mañana, Wilih se levanta a las cuatro y regresa a su casa, después de una larga jornada laboral, a eso de las ocho de la noche. Antes de la pandemia se reunía con amigos a jugar fútbol, pero ahora aprovecha los días libres para compartir con su esposa y su hijo y dormir por la tarde.

“Tengo un vicio y es el uso de las redes sociales, paso bastante tiempo en Twitter y Whatsapp es una herramienta muy útil para obtener información”, confiesa.

Hoy es diez de agosto, día feriado en Managua, y el periodista expresa que ha sido un día “palmado”. Le pregunto si cree que los siete años inmerso en sangre y muerte lo cambiaron en algo y él suspira antes de responder: “Sigo siendo la misma persona tranquila, pero sí te toca asimilar el dolor. Tenés que aprender a controlar tus emociones”.