El destino del psicólogo Róger Martínez (Granada, 1983) cambió un 16 de junio de 2007 cuando decidió dejar atrás las tragedias y dificultades de su pasado y encaminarse hacia un futuro mejor. En once años estudió dos carreras, ejerció su profesión y publicó dos libros. Sin embargo, entre julio de 2018 y abril de 2019 pasaría diez meses en la cárcel, acusado, entre otras cosas, de terrorismo. Hoy, desde el exilio en Costa Rica, reflexiona sobre su filosofía de vida: “Un día a la vez”.


Una niñez dura

Hasta el día de hoy Róger no conoce a su padre y a los ocho días de nacido su mamá lo dejó al cuidado de sus bisabuelos (los abuelos de ella). Su bisabuelo, un señor “muy duro”, lo castigaba fuertemente y falleció cuando él tenía diez años, entonces su bisabuela tomó su tutela, aunque él confiesa que para esa época ella era una anciana y ya no podía “dominarlo”.

“Yo era el delincuentito de la calle. Antes de los quince años me robé el radio de un carro y fui a parar a la cárcel”, rememora.

A pesar de estar en malos pasos, siguió estudiando y “para el primer semestre de quinto año, el padre del colegio no me soportaba más, me dijo que solo terminaba ese semestre y me iba, pero yo tenía una novia en la sección y no quería dejarla y así fue como logré terminar”.

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Inglés y Psicología

A los 23 años, Róger había logrado terminar la carrera de Banca y Finanza y trabajaba en un call center y además empezó a participar en algo que definiría su porvenir: Unos grupos de autoayuda en su ciudad, Granada.

“Aquí fue donde empecé a reconocerme como sujeto de mi historia, como el capitán de mi barco y llegó el momento en que dije ‘tengo cierto liderazgo aquí, los muchachos me escuchan, están viniendo más… Voy a ir a estudiar Psicología’”. 

Para centrarse en su meta, Róger abandonó el call center y se dispuso a estudiar y mantenerse con lo que había ahorrado, pero apenas le alcanzó para los dos primeros años. Iba a tener que dejar las clases y volver a trabajar.

Adelante cuidando perritos callejeros

Llamó a Fundación Adán, que rescata perritos callejeros y de la que es voluntario, para pedirles que retiraran de su casa a los siete canes que tenía acogidos, “pero apareció alguien diciendo que no me fuera, que no querían perder ese hogar temporal, que me iban a pagar la universidad y logré terminar mi carrera levantando popó de 23 perros”, recuerda.

Convertido en psicólogo graduado, Róger puso su consultorio, pero nadie llegaba. “Algunos granadinos conocían mi historia pasada y tenían cierto recelo, pero cuando los extranjeros se dieron cuenta de que era psicólogo y hablaba inglés, empezaron a venir y fueron mi sostén en los primeros años y también uno que otro niño para evaluar porque en algunos colegios pedían una evaluación psicológica para ingresar”, cuenta.

Esta falta de clientes lo hizo replantearse la manera de transmitir su mensaje, lo que derivó en una pregunta: “¿Y si escribo un libro?”.

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Un emprendedor de la escritura

El resultado de su pregunta fue la obra “Personas ordinarias, mentes extraordinarias” publicada en noviembre de 2017. Este libro de doce capítulos fue escrito, editado, diseñado, impreso y publicado por él mismo. 

“Cuando lo llevé a la imprenta, me dieron el precio, dije que solo tenía para sacar 50, pero la dueña me dijo que me iba a sacar 100, que se los pagara luego, que confiaba en mí y es que yo fui maestro de una de sus hijas, pero además me dijo que lo iba a hacer porque creía en el libro, que estaba muy bueno”, cuenta emocionado.

El contenido de su primer libro fue  tan amplio que incluso después de la edición le quedó material para hacer otro más que se llamó “Está bien estar mal”. Esta nueva obra fue más pequeña y barata que la primera y, el autor cree que, por esas razones, también se vendió más. El libro fue lanzado en marzo de 2018.

Solo un mes después la Historia de Nicaragua y del psicólogo Martínez cambiarían para siempre.

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Los dos primeros libros publicados por el psicólogo Martínez. Literal/Cortesía

Del puesto médico a la cárcel

En abril de 2018, el gobierno de Nicaragua anunció unas reformas al Seguro Social que afectarían severamente a la población lo que provocó que esta se levantara en protestas cívicas que de inmediato fueron reprimidas con violencia por la policía. En Granada, Róger participaba en las marchas, tomaba fotografías y videos, pero quería hacer más.

“Una noche, yo estaba sentado en una esquina con un paciente mío y llegaron dos muchachos heridos por la policía, los metimos a la casa, los asistimos y supe que eso era lo que había que hacer y abrimos un puesto médico. Como yo hice una transmisión en vivo desde mis redes sociales, al día siguiente la gente se apareció con un montón de insumos médicos”.

Desde esa ocasión Róger también se dio a la tarea de denunciar la situación en sus redes sociales, en una pequeña columna que tenía en el Periódico Hoy, en la revista matutina del canal 100% Noticias donde era invitado con frecuencia y en otros programas. Su actuar incomodó al poder y el 15 de julio de 2018 la policía rodeó la manzana del puesto médico y se lo llevaron secuestrado.

“Se dieron gusto golpeándome, fueron momentos difíciles, yo pensé que iba a perder la vida, la orden era desaparecerme, pero alguien vio que me estaban sacando del puesto médico, los vecinos grabaron y eso ayudó para que no me mataran”, describe.

A continuación, lo llevaron a la cárcel de Granada donde estuvo dos meses y luego fue trasladado al Sistema Penitenciario Nacional conocido como La Modelo, en Tipitapa. 

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Róger Martínez participando en una marcha cívica en 2018. Literal/Cortesía

“Si leí 50 libros en la cárcel, fueron pocos”

Este profesional de la salud mental afirma que ir preso fue parte de su “proceso de crecimiento” y que, aunque quería darse a conocer con su trabajo, no sabía que iba a ser “de esta manera”. La manera fue una acusación por Fabricación, tenencia y tráfico de armas, municiones y explosivos por la que lo encontraron culpable y lo sentenciaron a cuatro años y seis meses de cárcel y otra por Terrorismo y por la quema de la Alcaldía de Granada por la cual debía cumplir 30 años de prisión.

“Yo llegué a la cárcel a escribir, también a leer. Si leí 50 libros, fueron pocos. Leí a Ernest Hemingway, Gioconda Belli, Isabel Allende, Julio Verne, Sergio Ramírez, Mario Benedetti, Miguel de Cervantes y muchos más. Leí un libro del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA) de 900 páginas en un día porque no tenía más nada que hacer, solo estar ahí acostado”, repasa. Además, cuando estaba preso en Granada logró que le dejaran pasar sus dos libros. “Anduvieron circulando, les sirvieron mucho a los presos, incluso le presté uno a un guardia y no me lo regresó”.

En La Modelo, Róger compartía galerón con 135 personas, algunas de las cuales se acercaban y hablaban con él, luego les daba alguno de sus libros y así fue ayudándose a sí mismo y a los demás. Lo siguiente fue organizar, con otros dos compañeros que conocía de los grupos de autoayuda a los que había asistido, reuniones de autoayuda en las que llegaron a participar hasta 25 reclusos. “Hablábamos de cómo nos sentíamos, de las proyecciones que teníamos hacia afuera, de abandonar malos hábitos como el alcoholismo. Le encontré sentido a estar en la cárcel”, asevera.

Durante su tiempo en prisión, Róger Martínez llenó todo un cuaderno con pensamientos y reseñas de los libros que leía. Literal/Cortesía

Libertad, exilio y una nueva obra

El 5 de abril de 2019 Róger salió de la cárcel junto a otros 50 presos políticos y, hasta el 16 de septiembre pudo permanecer en el país, siendo constantemente acosado, perseguido y amenazado. Por eso, al día siguiente de la fecha en que se conmemora la Independencia de Nicaragua, el psicólogo Martínez dejó su país y viajó a Costa Rica. “Desde que estaba en la cárcel yo sabía que cuando saliera iba a tener que irme de Nicaragua porque solo así iba a poder sanar poco a poco y escribir”.

“Vivo casi en una montaña, yo soy mucho de cosas verdes, es lluvioso y ha sido un espacio para sanar, porque ninguno de los que vivimos la experiencia de la cárcel puede decir que no está afectado, aquí además pude terminar en paz mi libro”, señala.

Su libro “El preso de la celda 16” y lanzado en junio de 2020, está disponible únicamente en Amazon (igual que los dos anteriores) pues en Nicaragua las imprentas no quisieron imprimirlo por temor a represalias, “pero sé que cuando esto cambie voy a poder regresar a distribuirlo en físico”, comenta su autor.

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El tercer libro del Psicólogo Martínez es su testimonio como preso político. Literal/Cortesía

Un cuaderno como metáfora de la libertad

Róger Martínez es padre de dos hijos, usa barba y tiene poco pelo. Es un comunicador nato, además de psicólogo y escritor. Produce, graba, edita y publica sus propios videos motivacionales en las redes sociales y también vía Telegram y Whatsapp.

Diariamente hay un video nuevo, o una frase, o una reflexión. A su vez administra su sitio web que se mantiene bien actualizado, con sus textos, contacto y obras. Al preguntarle por el título que le pondría a su biografía, no piensa mucho para responder: “Un día a la vez”. 

En el fondo de la pequeña oficina donde graba algunos de sus videos y brinda consejería online y entrevistas, hay una bandera de Nicaragua con el escudo invertido. Durante la plática, al hablar de la prisión, Róger saca un cuaderno. Lo hojea, lo muestra a la cámara. Todas sus páginas están llenas. Es su cuaderno de La Modelo. Salvado una y mil veces de requisas e inspecciones.En él están anotados los autores que leyó, lo que le interesaba de cada libro y también sus propios escritos. “Si en la cárcel me han encontrado este cuaderno, me lo desaparecen… En algún momento voy a hablar de él”, finaliza con una sonrisa.