Cristyana Somarriba Zeledón (Jinotega, 1973) no se toma un respiro. Literalmente. Durante la hora y media que duró esta entrevista, hizo un ejercicio de memoria y pasión digno de un monólogo teatral. Esta publicista, cantante, compositora, asesora de imagen y marca personal y curadora de contenidos emprendió un recorrido por su vida que empezó con su niñez en el norte de Nicaragua y terminó con sus experiencias con el fallecido cantautor argentino Facundo Cabral. Entre medias, una confesión evidente: “Detesto desperdiciar el tiempo, tengo sed de aprender y urgencia de compartir”.


La niña que nunca perdió un concurso

Después de pasar sus primeros seis años de vida rodeada por su madre, sus tres hermanas, sus tías y primos en Jinotega, Cristyana y su hermana mayor tuvieron que viajar con su padre y su madrastra a Colombia, donde su papá residía y trabajaba. Un cambio drástico motivado por la guerra que vivía en Nicaragua en aquel momento. 

Ya en Bogotá, mientras cursaba primer grado, un día la profesora anunció un concurso de canto en el que participaría un representante por cada grado de primaria y en ese momento Cristyana levantó la mano.

“En mi familia nadie era artista, pero yo cantaba como quien toma agua”, agrega. En la competencia, la niña extranjera que cantó una canción de las vocales fue la ganadora. Ese año y los dos siguientes también. 

De vuelta a la patria

A pesar de la obtención de sus primeros triunfos artísticos y de que “cantar le enriquecía la vida”, Cristyana no era feliz en el país sudamericano. Pasaba mucho tiempo sola, encerrada en casa, sus papás no podían estar en sus veladas de la escuela y además extrañaba a su mamá, por eso fue para ella la primera canción que compuso, a los siete años de edad.

Su tristeza se terminó en 1984 cuando después de que ella y su hermana se “rebelaron” contra su papá y luego de aceptar la condición de vivir bajo el cuidado de una tía paterna en Managua, regresaron a Nicaragua a estudiar en el colegio privado Pureza de María, aunque eso no duraría mucho tiempo.

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Foto de infancia con su hermana Linet. Literal/Cortesía

Entre la timidez y las ansias por cantar

Después de una nueva rebelión, Cristyana y su hermana pudieron irse a vivir con su mamá en Managua, sin importar que tuvieran que cambiar de estilo de vida y tener que mudarse al barrio Santa Ana que era “uno de los barrios más pobres” de aquella época y a una escuela pública del sector llamada Pedro Joaquín Chamorro.

“Me hicieron bullying. Veníamos de Colombia con una ropita un poco diferente, un hablado un poquito diferente, a todo el mundo tratábamos de ‘usted’ y se burlaban horrible de mí mis compañeros, me acorralaban, me hacían un bullying horroroso. Fue feo, tenía once años, me daban horror mis compañeros”, recuerda.

El paso a secundaria permitió que las hermanas se cruzaran al instituto Zulema Baltodano y las cosas cambiaron, aunque no todas porque en este nuevo centro hubo un concurso de canto, Cristyana participó con una canción de la mexicana Yuri y ganó.

“Yo no era desinhibida, era timidísima y aunque tenía mucha pena, mis ansias cantar eran tan grandes, más el impulso de la gente que cada vez que  ganaba una competencia me daba más fuerza”, detalla. 

El impulso de la televisión

El programa televisivo juvenil más famoso de aquellos años se llamaba Energía. Realizaban competencias de talento entre los colegios tanto privados como públicos y Cristyana nuevamente ganó y lo hizo en todas las etapas existentes del concurso hasta que obtuvo el gran premio final: Participar en el prestigioso Festival de la Canción Romántica Nicaragüense "Rafael Gastón Pérez". Y ahí, ante quien se convertiría en una de las grandes voces de la canción nacional, terminó su racha triunfal.

“En el Gastón, el año que me toca a mí estaba participando la Katia Cardenal, nada más y nada menos, con la canción de Salvador Cardenal ‘Dame tu corazón’… ¡Cómo no me iba a ganar!”, cuenta entre risas.

Para entonces Cristyana ya era reconocida. “Hacía videoclips, me contrataban para cantar, me pagaban 300 dólares para cantar en eventos y ya con eso pude ayudarle a mi mamá a pagar el alquiler de la casa, la luz, el teléfono y me pude pagar yo misma el colegio, me pasé al Colegio Bautista”.

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El día que ganó la final anual del concurso televisivo del programa Energía. Literal/Cortesía

El Festival OTI en Valencia

En 1992, Cristyana representa a Nicaragua en el Festival OTI de la Canción en Valencia, España. “Fue un poquito triste porque yo quería mi mamá fuera conmigo a España, pero no había dinero para mandarla, ni siquiera teníamos televisión en la casa y mi mamá tuvo que irse donde una vecina a verme cantar en la OTI”. 

Cristyana menciona mucho a su mamá, quien hoy vive en Miami junto a sus hermanas.

“No teníamos riales para comprarme los vestuarios que yo usaba para cantar, entonces me los hacía mi mama. Se iba a comprar la tela y, como era costurera, nos copiábamos de las artistas y ella me confeccionó todos mis vestidos cuando yo cantaba”, rememora emocionada.

En mil y una cosas

A continuación, le tocó escoger una carrera y eligió Periodismo en la Universidad Centroamericana UCA, aunque solo la cursó seis meses.

Sería después cuando tomaría la decisión correcta: Estudiar Publicidad. Aunque para poder costearse su formación tuvo que trabajar duro: Era subjefe de servicios bancarios en un banco, a medio día presentaba el programa “Temas y noticias” en canal 8, después volvía al banco y por la noche estudiaba.

“Me moría de los nervios, pero fue el gran training que tuve en la televisión. Ahí me enamoré de su dinámica, yo decía ‘guau, yo podría hacer esto, aunque no me pagaran’ porque me encantaba, todos los días entrevistaba a alguien nuevo, todos los días aprendía algo nuevo, me encantaba editar, entrevistar, amo a las personas, me enamoré de la televisión”, expresa.

Luego, al dejar canal 8, se convirtió en coordinadora de atención al cliente en el Seguro Social, en la época de transición entre la antigua Bienestar Social y el Instituto de Seguridad Social.

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Con su madre, Alicia Zeledón. Literal/Cortesía

Una nueva oportunidad en la música

La banda STOP que formaba con Cecilia Ferrer fue su oportunidad de volver a la música y cantar por todo el país interpretando canciones de Alanis Morisette, Sheryl Crow y Britney Spears.

“Fuimos hasta a San Pedro de Lóvago, felices, nos recibían como que éramos Miami Sound Machine”, comenta sonriente.

En el 2000 logró que su tema “Libera el corazón” fuera la composición elegida para representar a Nicaragua en la OTI, por delante de canciones escritas por Salvador y Katia Cardenal. “Así gané respeto del gremio de autores”.

Empezar de cero

Finalmente, en 2001, y con ayuda de sus amigos músicos y productores, cumplió el sueño de toda su vida y lanzó su primer disco llamado “Empezar de cero”, que fue distribuido por Sony en la región centroamericana.

En 2003 Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy la contactan para que interprete la canción “Soy Nica” en el Primer Festival Mundial de la Canción realizado en Panamá y en 2005 publicó su segundo disco, “Inventario”, para el que escribió con Perrozompopo, Luis Enrique y Elsa Basil, pero no todo fue felicidad.

“Yo tenía pareja y había pasado dos años preparando el disco y un mes en México grabándolo. Venía muy ilusionada de poder promoverlo por todo lo que había costado en recursos y tiempo, pero lamentablemente se termina mi relación de diez años y a la hora de promover el disco, yo no podía más, caí en depresión y no pude hacerlo, me estaba muriendo por dentro así que esa producción se quedó con poca promoción”, dijo Cristyana apesadumbrada. 

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Portada de su segundo disco "Inventario". Literal/Cortesía

Un programa para visibilizar a la mujer nicaragüense profesional

Después de su segundo disco, además de incursionar en el mundo de los accesorios y la bisutería con Cristyana Collection, la cantautora tenía fija en su mente la idea de crear un programa de televisión, “pero no uno cualquiera, sino uno que me nutriera como persona”, afirma.

El nombre nació un día de 2008 cuando la también cantautora Elsa Basil llegó donde Cristyana a hablarle de un concierto que se iba a realizar en Costa Rica y donde iba a estar ella junto con Clara Grun y Katia Cardenal.

“Me enseñó el afiche y le habían puesto ‘Evas Urbanas’ en concierto y cuando lo vi supe que ese era el nombre de mi programa”.

Para producir su programa Cristyana revisó programación nacional e internacional y se desilusionó al ver que “todo era decoración del hogar, manualidades, cirugías plásticas y eso no es la mujer, ese es el estereotipo de la mujer de hace más de 20 años y Evas Urbanas debía mostrar el liderazgo femenino, buscar a esos referentes que hacen malabares para tener una profesión y desarrollarla, para tener un hogar, para tener un matrimonio o una pareja y su vida de maternidad. Se trataba de visibilizar a la mujer nicaragüense profesional”.

Adaptarse a los cambios

Evas Urbanas inició transmisiones en VOS TV Canal 14 un 26 de Julio del 2010 y permaneció ahí por casi 9 años. Empezó siendo semanal, pero durante tres años se transmitió diario. “Entonces sin querer queriendo me volví curadora de contenido y asesora de marca personal”, comenta Cristyana.

En 2016 Evas Urbanas presenta su primer evento, la conferencia “Facetas, Roles de la Mujer Actual” con seis ponencias de líderes centroamericanas, en 2019 inició en el formato de radio y podcast y en 2020, debido a la pandemia, se transformó en 100% digital con transmisiones por Facebook Live, YouTube y podcast.

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Evas Urbanas ha estado en televisión, radio, podcast y ahora es 100% digital. Literal/Cortesía

La conexión con Facundo Cabral

Hacia el final de la charla Cristyana ve hacia el cielo y dice que en 1996 Dios le mandó “el mayor regalo de su vida” a nivel espiritual pues en ese año le realizó la primera entrevista al difunto cantautor argentino Facundo Cabral.

“Ese día me marcó y mi vida comenzó a abrirse en una dimensión espiritual basada en la filosofía de Facundo. Me leí toditos sus libros”.

“Pasaron más de diez años y esto fue una cosa de Dios. En 2009 me quedé desempleada, me mudé donde una amiga frente a canal 8, me crucé un día a ver si don Carlos Briceño (Q.E.P.D), el gerente de canal 8 tenía algo y me dijo que llegara al día siguiente que era viernes, para presentar. Llego, me presentan el guion y había que promocionar el concierto de Facundo Cabral y pensé que no podía ser posible porque estaba en el mismo canal que cuando lo entrevisté la primera vez”, narra.

A pesar de que Facundo no estaba dando entrevistas, Cristyana fue a su hotel, esperó que bajara a almorzar, le preguntó si la recordaba y pasaron tres horas hablando.

“Ahí me saqué toda la curiosidad, del 96 al 2009 tenía muchas preguntas, me contó muchos secretos que no pude poner en el programa porque solo era de cuarenta minutos, pero tengo el video”, señala.

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Con Facundo Cabral en la última de las tres entrevistas que le hizo. A la semana de darle esta entrevista él fue asesinado en Guatemala. Literal/Youtube 

Gracias a la Vida

En 2011 el cantautor y poeta vuelve a Nicaragua para su última gira. Nuevamente sin dar entrevistas. Cristyana lo fue a buscar a su hotel. “Le dije que si podíamos hablar cinco minutos y hablamos una hora. Él gozaba porque yo me le conocía todas las anécdotas”.

Esa entrevista fue realizada el 2 de julio para Evas Urbanas y puede verse en YouTube.

Al día siguiente, Cristyana fue la telonera del concierto del artista en el Teatro Nacional Rubén Darío, donde le cantó “Gracias a la vida”, la legendaria canción de Violeta Parra, de quien él había sido amigo.

Adiós amigo Facundo

A las seis de la mañana del 9 de julio Cristyana recibió una llamada que la despertó. Era para avisarle que habían asesinado a Facundo Cabral en Guatemala. Mientras lo cuenta se coloca las manos en las mejillas y su voz se quiebra. Su última entrevista fue la que le dio a ella. Ella recuerda perfectamente sus palabras: “Quiero que me recuerden como alguien que se atrevió a amar y fue amado”.

Cristyana vive sola, pero dice que nunca se aburre. Escucha podcasts mientras maneja, se pone a ver charlas TED cuando se siente frustrada por las limitaciones del país y dice que la clave para ella ha sido la automotivación. “Además que le he sacado el jugo a mis pasiones, no me he quedado con las ganas de nada”.