Rosa Carola Membreño Morales (Managua, 1979) es un ejemplo vivo de esfuerzo y humildad. Quiso ser basquetbolista y no pudo serlo, quiso ser cronista deportiva y, a pesar de muchas dificultades, lo logró. Después de siete años ejerciendo y tres reconocimientos nacionales a Mejor Periodista Deportiva en Prensa Escrita debió renunciar a su trabajo por problemas de salud, pero el periodismo y los deportes siguen siendo su manera de vivir así que ahora emprende un nuevo camino, desde cero, con el programa Pasión Deportiva. 

El deporte como herencia familiar

En casa de Oscar Membreño y Delfina Morales, ambos ya fallecidos, se disfrutaban mucho los deportes y les inculcaron ese gusto a sus ocho hijos. “Con mi mamá íbamos al estadio a ver béisbol y con mi papá todos los fines de semana nos reuníamos ahí en la sala a ver boxeo o algún programa deportivo”, recuerda Rosa, la cuarta hija de la familia.

Con ese interés presente en su vida cotidiana, Rosa empezó a practicar basquetbol en la escuela, tanto en primaria como en secundaria y al terminar quinto año, fue contactada por el entrenador del equipo de básquet de la Universidad Centroamericana (UCA) para ver la posibilidad de que jugara con ellos.

Ella asistió a una o dos prácticas, pero luego dejó de hacerlo por problemas económicos. “A veces no tenía ni para el pasaje”, rememora.

Rosa Membreño tiene más de diez años de experiencia en el periodismo deportivo. En la imagen le entrega medallas a niños boxeadores en una velada en junio de 2016. Literal/Cortesía

Las dificultades económicas han marcado el desarrollo de Rosa, pero no la han intimidado. “Para ir a la UNAN (Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua) yo tenía que tomar dos rutas, pero a veces solo tenía dinero para tomar una así que caminaba más de quince cuadras para ir a la parada del Zumen y ahorrarme el dinero de un pasaje, lo mismo hacía al regreso, por eso tuve que deponer ese sueño”, cuenta.

En la UNAN inicialmente estudió Computación, pero no la terminó por razones monetarias y porque debió buscar un trabajo para ayudar en su casa, sin embargo, cuando ya lo había conseguido les dijo a sus padres que su verdadero deseo era ser periodista deportiva, ellos la apoyaron y fue así como pudo estudiar, gracias a una beca, Filología y Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, de la que se graduó en 2009. 

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Sobresalir en un mundo “de hombres”

Mientras estudiaba, desde tercer año, empezó a trabajar en Radio La Primerísima y luego en Radio Sandino, siempre tocando temas de deportes y, estando en quinto año, surgió la oportunidad de trabajar en el Diario La Prensa, en esta ocasión en el área digital con algunas colaboraciones con Deportes.

Ahí estuvo de 2009 a 2013 cuando por fin fue trasladada a la sección deportiva del periódico Hoy.

No obstante, iniciar en el mundo de los deportes, tradicionalmente dominado por los hombres, no fue una tarea sencilla. Rosa afirma que el camino es “bien difícil” y que “a veces las ganas se te quitan cuando vas a alguna entrevista o a algún estadio y te quedan viendo mal, siempre hay preferencia para los varones, pero una debe mostrarse valiente y segura, las mujeres debemos arriesgarnos más”.

El periodismo deportivo de Rosa Membreño siempre ha sido a pie de calle e incluso trabajando hasta altas horas de la noche. Literal/Cortesía

Dentro de sus recuerdos como periodista principiante están las ocasiones en que llegaba a los estadios “y no hacía nada porque no sabía cómo arrancar, cómo hablar, pero me motivaba a mí misma y así poco a poco empecé”.

Para Membreño la clave ha sido “ser abierta de mente y saber que todos los atletas tienen una historia que contar”, esto le ayudó a no frustrarse ante las adversidades y negativas de entrevistas y a tener una visión amplia respecto a las fuentes, “son lecciones de la vida”, dice sonriente.

“Siempre voy a admirar y respetar a los atletas discapacitados”

Al preguntarle por las historias que la han marcado, Rosa suspira y dice que son muchas, pero resalta las de los atletas discapacitados a quienes señala que siempre va admirar y respetar porque “son muy optimistas, más que nosotros que tenemos nuestro cuerpo bien, te dan ánimo, consejos, te inyectan alegría. Yo disfruto cuando platico con ellos sean niños o adultos, realmente tienen una capacidad de optimismo impresionante pese a no tener un brazo, una pierna. Son luchadores, tienen entusiasmo y fe”.

Rosa tampoco olvida el viaje que realizó en 2015 a La Trinidad, Estelí en el que conoció a José Miguel Rodríguez Rizo, quien en ese entonces tenía ocho años y bajaba a caballo, tres veces por semana, desde el Cerro Oyanka para practicar béisbol. “Me quedé impactada. Conocí al papá, a la mamá y efectivamente venían a caballo desde el cerro con el niño vestido con su uniforme de béisbol, me pareció increíble cómo ellos hacían para que el niño practicara deporte”. 

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La historia del niño José Miguel Rodríguez Rizo fue "una de las más lindas que pude escribir este año", publicó en Facebook en 2015. Literal/Cortesía

Cuando Rosa empieza a hablar de historias es difícil detenerla. Dice “son un montón” e inmediatamente cuenta otra como la del pelotero Jilton Calderón quien perdió a su hermano en un trágico accidente cuando eran niños.

“Estaban jugando fútbol una tarde y le cayó el marco de la cancha en la cabeza. Ahora Jilton juega en su honor y cada vez que conecta un jonrón o un hit, se acuerda de él y a pesar de ser muy bueno, dice que su hermano era mejor. Esas cosas te marcan, a la gente le gustó mucho, salió un domingo en el Periódico Hoy”.

Esa sensibilidad y humanidad para escribir y tratar el deporte la han hecho merecedora de tres reconocimientos nacionales. En 2012 la Comisión Nicaragüense de Boxeo Profesional (Conibop) le otorgó el premio como la Mejor Periodista en Prensa Escrita del año y en 2013 y 2016 fue nombrada Periodista del Año en Prensa Escrita para la Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua (ACDN). 

Durante la entrevista la periodista hizo énfasis en dos palabras: Esfuerzo y sacrificio. Literal/Cortesía

Un nuevo comienzo ahora en YouTube

A inicios de este año, dejó de ser periodista deportiva del Periódico Hoy y La Prensa y fue requerida en la sección de Nacionales, pero debido al estrés del trabajo diario, tuvo complicaciones en la visión de su ojo izquierdo debido a la diabetes que padece y decidió renunciar.

No obstante, cinco meses después el periodismo y los deportes tocaron de nuevo a su puerta y así nació Pasión Deportiva.

“Siempre estuvo esa inquietud de volver con lo mío, con lo que me gusta, por lo que he luchado que son los deportes, lo platiqué con mis hermanos, les dije que sentía que tenía las fuerzas y el contacto con los atletas, los entrenadores, los dirigentes para poder seguir, ellos me animaron y decidí crear algo”, expresa.

Ese “algo” se llama Pasión Deportiva y es un programa de media hora que está disponible los lunes y jueves a las siete de la noche en YouTube. Con ayuda de sus hermanos pudo comprar un micrófono, algo de iluminación “y lo estamos haciendo en el cuartito de mi hermana, no te miento, son cuatro, cinco ladrillitos, una esquinita, ahí ella tiene su tele, pudimos poner un USB para poner lo que sale al inicio del programa y resultó”.

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Con su madre Delfina Morales, fallecida en enero de 2016. Rosa siempre dedica sus triunfos a sus padres y habla con mucho amor acerca de ellos. Literal/Cortesía

Prioridad para el deporte de barrio, infantil y femenino

Para sacar su programa adelante Rosa reportea, entrevista, edita videos, luego edita el programa y además lo presenta mientras sus hermanas le ayudan a grabarlo. Respecto a la movilización a las actividades deportivas sigue viajando en las rutas de transporte público de Managua y caminando mucho.

A su vez, continúa colaborando en los quehaceres de su hogar.

Cuando habla de su proyecto a Rosa le brillan los ojos. Explica detalles técnicos, de imagen, de organización y dice que su idea es aprender sobre diversas disciplinas y así cubrir la mayor cantidad de deportes posibles.

“Mi objetivo es que el programa sea del gusto popular, que se pueda ver en familia, que las familias se sientan identificadas y no solo cubrir el deporte amateur y profesional, sino también el de los barrios porque de ahí salen atletas también y quieren dar a conocer su talento”.

“Otra de mis prioridades van a ser los deportes de los niños y darle el espacio a las atletas mujeres porque se habla mucho del deporte de los varones, pero muy poco del de las mujeres y ese es un compromiso que he tenido desde que estaba en el periódico, dar a conocer el deporte femenino en todas las modalidades”, expresa muy firme.

Haciendo el saque de honor en un partido de baloncesto femenino, el deporte que practicó en su infancia y adolescencia. Literal/Cortesía

Con la sencillez que la caracteriza Rosa confiesa un íntimo sueño no cumplido debido a motivos económicos y a lesiones sufridas en sus pies: Le hubiera gustado ser seleccionada nacional de baloncesto. “Pero Dios fue generoso conmigo y sigue siéndolo porque, aunque no me dio la posibilidad de jugar como yo quería, sí me dio la oportunidad de ser periodista y de estar cerca de los deportes. Ver de cerca a los deportistas es verme reflejada en ellos y por eso trato de mostrar sus historias, su esfuerzo porque eso es algo que yo quise vivir”.