Dora Luz Romero (San Marcos, Carazo, 1985) vivió los primeros años de su vida en Estados Unidos. Allá su familia veía el noticiero de Univision y ella jugaba a presentar como lo hacía María Elena Salinas. Sin embargo, aclara que su verdadero deseo era convertirse en chef. “Es mi sueño paralelo”, confiesa. En ese entonces el Periodismo no era un plan para el futuro, pero ahora, con quince años en el Diario La Prensa y habiendo pasado del mundo del papel al universo digital, continúa hablando de su oficio con pasión y deseos de aprender.

De sus años escolares, Dora Luz recuerda que siempre fue aplicada y estudiosa, “una niña un poco nerd”, según sus propias palabras. Participaba en los concursos de matemáticas, de español y “cuando estaba en quinto año era la mejor estudiante de mi secundaria y fui a participar a nivel de Carazo… Y ahí ya no gané, pero participé”, rememora entre risas.

Y así llegó el momento de ir a la universidad. Dora Luz se decidió por estudiar Comunicación Social en la Universidad Centroamericana (UCA) donde fue beneficiada con una beca. Cursando la carrera debía escoger una mención especial para graduarse y en un inicio pensó en Televisión, “pero luego descubrí que no me gusta la televisión en lo absoluto, ni las cámaras y me fui dando cuenta que lo que sí me gustaba era escribir”. Así fue como se decidió por la mención en Prensa Escrita. 


De Aquí Entre Nos a Magazine

A raíz de su decisión la nueva ilusión de Dora Luz pasó a llamarse Diario La Prensa.

En tercer año, mientras hacía su monografía sobre procesos electorales, le escribió a Eduardo Enríquez, Jefe de redacción del periódico, para pedirle una entrevista. Primero no tuvo respuesta, pero al tiempo lo encontró en una ponencia, le solicitó la entrevista, la hizo, días después le envió un correo para pedirle más datos y él le dijo que no entendía por qué no se había unido al diario como pasante.

“En realidad él nunca me había dicho nada, pero le dije que sí quería, me dijo que llegara, llegué, me hicieron el examen y así empecé”, comenta.

Su primer espacio fue el suplemento juvenil Aquí Entre Nos en el año 2005. Dora Luz revela que al inicio se frustró un poco porque su idea era hacer “reportajes y cosas serias”, No obstante, su gran oportunidad llegó un año después cuando empezó a colaborar en la Revista Magazine de La Prensa con pequeños artículos.

En 2006 finalmente dejó Aquí Entre Nos y se convirtió en redactora de la revista. Ella se ríe nuevamente. “Logré colarme”, explica.

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Imagen de la época que Dora Luz vivía en California, Estados Unidos. Cursaba la primaria y en el rótulo ubicado afuera de la escuela la destacan como una de las "estudiantes de la semana". En la foto sale con su mamá Gloria Esther y su hermana Catarina. Literal/Cortesía

Amores que matan

Tres años después, en octubre de 2009, la portada de La Prensa mostraba a una sonriente y joven periodista vestida de negro sosteniendo un trofeo dorado con forma de estrella. Es Dora Luz Romero en Estocolmo, Suecia, con el Segundo lugar para América Latina del Premio Lorenzo Natali, patrocinado por la Comisión Europea y que reconoce la excelencia en el periodismo escrito, radial y televisivo sobre temas de desarrollo, democracia y derechos humanos en todo el mundo.

Meses antes, Magazine había publicado un reportaje llamado “Amores que matan”.

“En ese año había habido muchos casos de femicidio y la idea del trabajo era retratar diferentes casos de violencia, como el de una muchacha en Bluefields a la que el esposo le cortó los brazos. Estaba también una muchacha de la UNAN Managua y otro era un intento de femicidio. Lo que tratamos de mostrar es que no eran solo cifras, que había una historia detrás de cada número. Lo mandé. Un día me llamaron, vi un número larguísimo, me hablaron en inglés y yo sentía que me temblaba todo el cuerpo”, recuerda Dora Luz.

Para aquella joven de 24 años el texto le sirvió para reflexionar sobre cómo veía la violencia y los femicidios.

“Fui a entrevistar a varios movimientos feministas y en esa época no entendía la frase ‘las matan por ser mujeres’, pero cuando terminé de reportear y vi las historias, pude comprender esa frase y ver la luz”. Hoy, once años después, el único cuestionamiento que se hace la autora acerca de ese reportaje es por qué lo tituló así.

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En Estocolmo, Suecia en octubre de 2009 sosteniendo el premio Lorenzo Natali. Con el dinero de este premio pudo comprarse su primer carro. Literal/Cortesía

Las mujeres con cáncer que aprendieron a leer y escribir

Otro de los reportajes que marcó a Dora Luz fue uno sobre un programa que se realizaba en el Hospital Bertha Calderón en el que se alfabetizaba a mujeres con cáncer.

“Fueron un montón de mujeres a las que fui a buscar porque el programa ya había pasado para reconstruirlo y ver qué había pasado y me sorprendía que en medio de quimioterapias sacaran fuerzas para aprender a leer y escribir, me parecía valiente e inspirador”.

“Al finalizar el programa ellas escribían una carta y se las dedicaban a sus hijos, decían que no se querían morir, que iban a luchar y cuando fui a buscarlas, algunas ya habían muerto, entonces a ese tipo de historias es que les tengo especial cariño y no por cómo están escritas, es por la historia en sí, por la gente que conocés y por cómo esa gente se abre con vos y te cuenta su vida”, expresa visiblemente emocionada.

La editora de Magazine se va a España

En 2011, después de cinco años como redactora de Magazine, Dora Luz fue nombrada editora de la revista.

En solo cinco años en La Prensa había logrado un puesto alto y por su mente rondaba la pregunta: “¿Y después de esto qué?”. Su respuesta llegó tres años después cuando decidió aplicar a las becas convocadas por la Fundación Carolina para estudiar una maestría en España.

“Un día me llamaron que me habían concedido la beca para la maestría del Diario El País y era el momento de tratar de hacer algo diferente. Yo tenía en mente renunciar a La Prensa porque eran dos años que iba a estar fuera, pero me dijeron que me iban a mantener el salario mientras estaba estudiando y al volver firmara contrato con el periódico y me pareció un buen trato porque vivir en Europa es caro e iba a tener mi salario y además tenía la certeza de que iba a regresar a mi trabajo”, explica.

La maestría que Dora Luz cursó consistía en un año de Periodismo y otro de prácticas.

Al irse, Eduardo Enríquez, Jefe de redacción, le dijo que lo suyo debía ser centrado en digital. Ella al inicio no estuvo de acuerdo por venir del mundo del papel y de una revista impresa, pero resultó que en Madrid sus prácticas las hizo en el área digital de El País.

Fue ahí donde, según su testimonio, entendió muchas cosas del universo digital. “Yo estaba acostumbrada a proponer un tema, escribirlo, entregarlo y mi trabajo terminaba ahí, pero en digital aprendí a ver audiencias, boletines, distribución en plataformas digitales y eso fue beneficioso”.

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En Roma, en 2016. Dora Luz estaba estudiando en Madrid en esa época y para el cumpleaños de su mamá le regaló un boleto para que llegara a Madrid. Luego aprovecharon y fueron juntas a conocer Roma y París. Literal/Cortesía

Un trabajo “de hormiga”

Dora Luz regresó de España en 2016, actualmente es Jefa de información digital de La Prensa y describe estos cuatro años como “de locura” pues ha habido una transformación “hasta en la manera de pensar porque en digital todo cambia demasiado rápido y tenés que arrancar con un cambio de mentalidad, no es escribir tu nota e irte o proponer e irte, es muchísimo más que eso y debe entenderlo toda la cadena. Es un trabajo de hormiga”.

Esa labor se hizo más complejo a raíz de la crisis sociopolítica de 2018 debido a que La Prensa aplicó un “muro de pago” en su sitio web “y ahora no es solo ser digital y tener la información rápido y los elementos multimedia, si no que tenés un muro de pago y debés entender de suscripciones. Ha sido aprender sobre la marcha, pero el giro que ha dado La Prensa en los últimos años al menos en forma de pensar y en generación y distribución de contenidos… Yo estoy bastante satisfecha”, puntualiza Dora Luz. 

Acerca de su situación actual, afirma que quisiera tener más tiempo para hacer todo lo que quisiera hacer, como probar más herramientas y medir su funcionamiento pues “en digital todo se puede medir” y a la vez califica el proceso como algo “súper enriquecedor”. Al preguntarle sobre el tema que la apasiona en este momento menciona “entender a las audiencias y las suscripciones digitales”.

En el Coloquio Iberoamericano de Periodismo Digital en Austin, Texas, en 2018. En él habló de La Prensa y sus avances en cuanto al tema digital. Literal/Cortesía

Dora Luz tiene los ojos claros y sonríe y se ríe con facilidad. Conversa animadamente, se explaya en dar ejemplos, contar anécdotas y precisar sus pensamientos y sentimientos.

Señala que en Nicaragua hay “una gran necesidad de conocimiento del mundo digital” y se siente feliz de poder compartir “lo poco que sabe” con personas y organizaciones, pero se queja de que no le gusta hablar en público.

Apenas segundos después de decir eso, que no le gusta hablar en público, comparte una breve cátedra sobre cómo consumen las audiencias, generación y distribución de contenidos, formas de comunicación y cómo se puede ´vender una historia´ a las personas. Para acercarlo a la realidad, aporta un ejemplo: “En las elecciones de 2016 hicimos un experimento en La Prensa de distribuir información vía Whatsapp. Hicimos un plan, la gente se suscribía al Whatsapp y ves que dio resultado y que eso se podía medir. Son pequeñas ideas, pero te dan alegrías”.

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Veinte países y los que faltan

Entre risas, Dora Luz comenta que siempre habla más de su vida profesional que personal y seguidamente se asoma otro lado de ella. El de la viajera empedernida que conoce veinte países y desea ir a la India. El de la novia enamorada que tiene una relación a distancia y vive entre México (el país de su novio Ángel) y Nicaragua. El de la mujer saludable a la que le encanta hacer crossfit y aspira a correr “siquiera un medio maratón”. El de la segunda de cinco hermanos y tía de ocho sobrinos.

En La Habana en 2019. Dora Luz quería conocer este lugar desde muy joven y califica el viaje como "uno de los más lindos" de su vida. Literal/Cortesía

Viendo hacia atrás, la palabra que la periodista utiliza es “reinvención”. “Venía de Aquí Entre Nos que era papel, de Magazine que era papel y no es que estuviera mal, pero siento que digital me dio una segunda vida, vino a abrirme un mundo. Alguna gente me dice que cómo puedo tener quince años en el mismo lugar si quince años es una vida, pero es que he tenido la oportunidad de reinventarme y ese es un trabajo de todos los días”.