Hay personajes silenciosos, pero relevantes en la película “El juicio de los siete de Chicago” y son los medios de comunicación. Cuando los manifestantes gritan “¡El mundo está mirando!”, al momento en que los acusados y sus abogados ingresan al tribunal y ya dentro de la sala de juicio, se pueden ver a los hombres y mujeres de prensa de pie en las orillas de la sala, tomando notas en sus libretas. Era Estados Unidos en 1969. 

“El juicio de los siete de Chicago” presenta de entrada a Abbie Hoffman, Jerry Rubin, Dave Dellinger, Rennie Davis, Tom Hayden y Bobby Seale durante los preparativos que ellos realizaron para ir a Chicago, a la Convención Nacional del Partido Demócrata de 1968 a protestar contra la guerra de Vietnam. Cabe destacar que ese año fue especialmente turbulento para Estados Unidos: en abril habían asesinado al pastor y activista Martin Luther King y en junio al ex fiscal general y precandidato demócrata Robert Kennedy, por ende, la Convención era un evento de alto riesgo.

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La película "El juicio de los siete de Chicago" está basada en hechos reales y se encuentra disponible en Netflix. Literal/Pixabay

Crónica de los disturbios anunciados

Lo que pasó es que todas las solicitudes de permiso para marchar y manifestarse en Chicago fueron denegadas y la ciudad se preparó para los posibles disturbios con un despliegue de 15,000 soldados de la Guardia Nacional y más de 12,000 policías, según la prensa de la época.

Sin embargo, los manifestantes pertenecientes a Students for a Democratic Society (SDS), Youth International Party (Yippies), Mobilization to End the War in Vietnam (The Mobe) y Black Panther Party no se retiraron, la tensión se volvió insoportable, la policía reprimió a las masas y corrió la sangre.

Inicialmente, no hubo ninguna implicación para los líderes de las organizaciones que encabezaban las protestas, pero al año siguiente, cuando el poder pasó de manos de Lyndon Johnson (demócrata) a manos de Richard Nixon (republicano), se llamó a juicio a Abbie Hoffman, Jerry Rubin, Dave Dellinger, Rennie Davis, Tom Hayden, Bobby Seale y a ellos se sumaron John Froines y Lee Weiner. ¿La razón? Haber conspirado y cruzado fronteras estatales para incitar a la violencia.

Pero lo anterior lo vamos viendo en el desarrollo del filme dirigido por Aaron Sorkin y protagonizado por actores como Sacha Baron Cohen, Eddie Redmayne, Joseph Gordon-Levitt y con una gran intervención de Michael Keaton, que se centra principalmente en un juicio largo y surrealista con un juez parcializado e incapacitado para ejercer su cargo, un joven y presionado fiscal acusador, un grupo de acusados de lo más diverso y dos abogados defensores que hacen “de tripas, corazón” durante las dos horas que dura la película.

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El final de "El juicio de los siete de Chicago" es un emotivo e inesperado alegato en contra de la guerra de Vietnam. Literal/Pixabay

El peso de los medios de comunicación

El fiscal encargado del caso menciona antes de que empiece el juicio que llevar a este grupo de hombres a los tribunales les dará “público” y está en lo correcto. Este fue uno de los juicios más mediáticos de los años sesenta en Estados Unidos.

En diversas partes de la película vemos la influencia de la televisión para transmitir mensajes, ruedas de prensa de los acusados y si hoy podemos indagar qué tanto de la película es real y qué tanto es ficción, en gran parte es gracias a la amplia cobertura periodística que hubo en su momento.

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La presencia de los medios de comunicación fue clave durante las protestas y el juicio a los "siete de Chicago". Literal/Pixabay

Esta cobertura, por ejemplo, no solo se centró en lo acontecido a finales de agosto de 1968 en Chicago, si no que se extendió al juicio que empezó en 1969 y terminó en 1970. Esa presencia mediática fue observada y valorada por los acusados (sobre todo los “yippies”) quienes no escatimaron maneras de llamar la atención llegando incluso a disfrazarse para no dejar de protestar. 

El Periodismo, sin parlamento, pero con voz en esta película nos muestra que ante los grandes eventos de nuestra sociedad, lo importante es estar ahí. Que haya una cámara, un micrófono, una libreta y un lápiz para contar lo que sucede desde que empieza a suceder para que quienes se quedan fuera de los tribunales puedan decidir de qué lado de la Historia van a estar.