Winston Potosme, el valiente periodista nicaragüense, originario de Niquinohomo, quien se encuentra exiliado en Estados Unidos desde 2019 por el acoso, hostigamiento y represión del régimen de Nicaragua, no le ha dado tregua a los retos que la vida le ha impuesto y con pasión, perseverancia y entrega espera el momento oportuno para regresar a su país y continuar ejerciendo el periodismo.

“Soy un periodista más, que ama lo que hace (…) y me gusta inspirar a más muchachos y muchachas que se comprometan con el periodismo”, dice modestamente.

Su llegada al periodismo

Potosme llegó al periodismo casi por casualidad: en la secundaria él deseaba estudiar una ingeniería en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), sin embargo, un amigo lo convenció para que lo acompañara a la Universidad Centroamericana (UCA), en busca de más opciones de estudio.

“Llegamos a la oficina de Desarrollo Estudiantil en la UCA, ubicada detrás de donde actualmente se encuentra Banpro, mi amigo me insistía para que buscara una opción, le dije que no me interesaba ninguna, que solo lo andaba acompañando”, recuerda el periodista.

"Estudia periodismo", insistió su amigo. Al revisar la oferta académica solamente se leía Comunicación Social. Potosme con muy poco interés replicó "aquí no hay Periodismo".

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Los encargados de la universidad le explicaron que se ofrecía como Comunicación Social y que se podía desempeñar como periodista.

Finalmente, al concluir su secundaria y luego de escuchar recomendaciones de maestros y promotores de carreras universitarias, entró a la UCA a estudiar Comunicación Social.

Según Potosme, el tema de las calificaciones no era algo que le quitara el sueño “me daba lo mismo pasar con 60 o con 100, (…) pero, eso no lo hagan”, dice entre risas y un tanto avergonzado.

Y recuerda que su cambio de actitud, frente a sus obligaciones académicas tuvo un giro inmenso el día que un maestro le tiró a la basura su nota periodística.


Para Potosme, lo más importante del ejercicio periodístico es la ética y la pasión que se le imprime a cada trabajo. Literal/Cortesía

La nota en el basurero

“En la UCA se publicaba un periódico llamado Aitá, lo hacíamos entre todos los estudiantes y a mí me tocaba cubrir las diversas universidades, en busca de noticias”. Potosme entregó su nota periodística con información reporteada desde la Universidad Nacional Agraria (UNA), al periodista y ex catedrático de la UCA, Alfonso Malespín.

“Tomó la nota, le leyó, me dijo que eso no era publicable y la tiró al cesto de la basura”, rememora Winston.

“Alfonso Malespín me dijo que si quería entregar otra nota, tenía hasta las 5 de la tarde para redactarla y llamarle”, narra el periodista.

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Potosme se plantó fuerte, se movilizó desde el centro de Managua hasta el kilómetro 12 y medio de la carretera norte, donde se encuentran las instalaciones de la UNA. “Entrevisté a los profesores, a los alumnos y armé mi nota en una hoja de papel, en ese tiempo todo era a mano. (…) yo me dije que no iba a permitir que devolvieran la nota”, señala.

Asegura que desde la UNA, debía movilizarse hasta el aeropuerto para acceder a un teléfono público, en el que los minutos se pagaban con un par de monedas.

“Llegué faltando pocos minutos para las cinco de la tarde, hice la llamada y le dije a Malespín: ya tengo la nota. 'A ver, leemela me dijo Malespín'. Y al finalizar replicó, tráela mañana”.

Potosme comenta que en una oportunidad le contó a Malespín sobre la nota que no le recibió y este le dijo que no lo recordaba por la cantidad de alumnos que ha tenido y el tiempo que ha pasado.

Sin embargo, Winston lo recuerda como si fue ayer, pues marcó un antes y después en su carrera.


Winston ha dedicado gran parte de su carrera a la producción de contenido para televisión. Literal/Cortesía

Muchas oportunidades de aprendizaje

Este periodista que acumula 20 años de experiencia profesional se ha desempeñado como periodista de Radio Universidad, productor del programa Café con Voz, Oficial de Comunicación y productor de Radio para el Movimiento por Nicaragua, mientras se desempeñaba en este último también era Oficial de Prensa para la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI).

“La prensa escrita es la única en la que no me he desempeñado directamente. De hecho hace algún tiempo le dije a un amigo de El Nuevo Diario (antes de su cierre) que quería ir a trabajar de forma totalmente gratis para tener mayor acercamiento”, explica Potosme, quien agrega que lamentablemente no se dio. 

Sin dudar, Winston expone que sus dos grandes pasiones son la radio, a la que le ha dedicado la mayor parte de su carrera y a la difusión y creación de contenido y sistemas de streaming.

Winston junto a su padre Luis Potosme. Literal/Cortesía

Atentado, amenazas y salida del país para resguardar la vida

Advierte que el detonante para salir del país se dio luego del asalto al Canal 100% Noticias, (medio donde permanecía por largos periodos de tiempo al ser productor de Café con Voz) y el encarcelamiento de Lucía Pineda y Miguel Mora.

“Yo creo que yo no era el objetivo, ya en muchas ocasiones me habían amenazado, sin embargo, el día que rodearon mi casa me di cuenta que estaba en peligro y tenía que salir”, destaca Winston.

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Antes de este acontecimiento, en septiembre 2018, Potosme ya había sido herido de bala en el brazo mientras filmaba una protesta en Managua y en redes sociales había periodistas oficialistas que también habían sido compañeros de clases en la UCA, que tenían una campaña denigratoria y amenazante en su contra. 

Desde cero en un país desconocido

Con mucha serenidad, Potosme narra que el exilio no ha sido fácil.

“Llegué a un país extraño, sin documentos, sin trabajo, sin un lugar donde vivir y comer”, agrega que con mucho esfuerzo y con la ayuda de "ángeles" que muchas veces ni siquiera lo conocían, ha podido salir adelante y comprar su modesto equipo para trabajar en un país con un sinfín de competencia. 

A lo anterior se le debe agregar que desde el exilio acompañó a su padre cuando fue víctima de dos salvajes agresiones y que en junio 2020 enfrentó en soledad durante 15 días el contagio de coronavirus.

Cuando los malestares más fuertes desaparecieron, Potosme escribió en su cuenta de Facebook “quiero dar gracias primero a Dios, infinitas gracias. Esto es un testimonio y agradecimiento porque sin Dios y la ayuda de muchos hoy no estuviera escribiendo este mensaje”.

Potosme contó a Literal que sin importar el lugar donde se encuentre, lleva consigo una mochila equipada para el trabajo periodístico. Literal/Cortesía

Pasión y esfuerzo para continuar la lucha

Winston afirma con aplomo que ha trabajado con dignidad y mucha pasión y “gracias a las recomendaciones de los mismos clientes, se ha dado a conocer y obtenido ofertas de trabajo”. Al mismo tiempo confió que el mayor reto de su carrera ha sido la autoformación “ahora pienso en todo lo que no aproveché en la universidad (maestros, clases) ahora lo tengo que hacer por mi cuenta”, expone.

Junto a la afirmación de: “nos vemos pronto en Nicaragua”, Potosme recomienda a los profesionales de la comunicación y el periodismo imprimir ética, formación constante y pasión al oficio que según Gabriel García Márquez, es el mejor del mundo.