Si eres escritor o periodista seguramente has tenido la oportunidad de trabajar de la mano de un corrector de texto que te ayude a pulir tu creación, y si te has preguntado cuáles son los límites de este profesional en esta nota te lo contamos.

Según elDecálogo para encargar la corrección de un texto”, elaborado por la Fundación del Español Urgente (Fundéu), un corrector de texto es el primer filtro que debe pasar un buen texto, pero no es el único. 

“El corrector no solo aplica las normas establecidas por una academia, un manual de estilo o un experto, sino que también conoce los usos y las costumbres que le dan a una lengua su carácter genuino”, refiere el decálogo.

Agrega que este profesional también aplica los mecanismos para enlazar o separar ideas; asimismo, domina la puntuación y es capaz de dotar al texto de riqueza léxica.

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Según el documento citado, corregir es un oficio que requiere tanto conocimientos de lengua como la pericia de un profesional habituado a encontrar problemas en el texto y a solucionarlos. Literal/Pixabay

“Remediar” cualquier falla 

El decálogo advierte que ​​si bien las tareas que asuma un corrector dependen de los requerimientos del cliente y del tipo de texto, las principales son detectar y solventar errores ortográficos.

También “remediar errores de léxico”, al mismo tiempo aumentar la riqueza y la diversidad léxica de un texto. Por otro lado subsanar errores de sintaxis y todos aquellos relacionados a preposiciones o conjunciones inadecuadas, mal uso de tiempos verbales, entre otros.

Es también responsabilidad del corrector modificar la sintaxis, la puntuación, aplicar recursos ortográficos y tipográficos no sujetos a normas estrictas como mayúsculas, cursiva, negrita.

Además debe unificar en todo el texto los criterios de cualquier tipo que se hayan adoptado.

Lo que no es responsabilidad del corrector 

Ahora que ya conoces las funciones del corrector de texto te compartimos las acciones que, según  la Fundéu, no corresponden al corrector de texto. 

  1.  Redactar un texto.
  2.  Reescribir lo que alguien ha escrito. 
  3. Ordenar las ideas de un texto.
  4. Revisar la fidelidad o la calidad de una traducción. 
  5. Asesorar sobre estrategias de comunicación. 
  6. Comprobar datos o la veracidad del texto. 
  7. Cambiar el estilo propio del autor. 
  8. Analizar la trama de una novela y la coherencia de los personajes.
  9. Argumentar una por una sus intervenciones.
  10.  Explicar los fundamentos teóricos de los cambios que hace. 
  11. Revisar una y otra vez el texto cada vez que el autor quiere cambiar algo.

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En general el trabajo del corrector de texto es mejorar el texto presentado por el escritor o periodista. Literal/Pixabay

Los precios de este trabajo 

El decálogo refiere que no hay tarifas oficiales para los trabajos de corrección. “El precio final responde a las tarifas que cada profesional establezca. Por tanto, para el mismo trabajo se puede recibir un presupuesto muy barato, otro muy caro y algunos intermedios”. 

Señala que el cliente tendrá que elegir el que le parezca más adecuado al servicio que demanda, junto con otras características del servicio que se le ofrece.

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Para elegir al corrector idóneo aconsejan:

  • Confirmar que acepta el presupuesto, las condiciones de pago y los plazos de entrega. 
  • Entregar un texto limpio.
  • Indicar al corrector si tiene algún requisito concreto: el tono del texto, algo que no quiere que se cambie, variaciones regionales de lengua, tildes, palabras que prefiere que no aparezcan. 
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